San José — La diputada del Frente Amplio Joselyn Sáenz convirtió el debate del Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica e Israel en un juicio ético al Estado israelí, justo en la fecha en que se conmemoran los 78 años de la Nakba —el éxodo forzoso de cientos de miles de palestinos en 1948—. «Yo quiero saber si ustedes también negociarían con asesinos», fue la pregunta con la que cerró su intervención ante el Plenario.
El argumento central: no es solo economía
Sáenz aclaró que el Frente Amplio no se opone a los tratados de libre comercio por principio: la fracción los ha respaldado históricamente cuando considera que generan beneficios para Costa Rica. La diferencia, según argumentó, es el socio comercial.
«Nuestra fracción siempre ha votado a favor de los tratados internacionales que fomentan un beneficio para Costa Rica, pero no cuando el socio comercial es un asesino en masa como en este caso», afirmó.
Para la legisladora, el debate no puede limitarse a las ventajas arancelarias o al volumen de comercio bilateral. «Debemos analizar este tratado no solo desde un aspecto económico, sino que debemos partir de un debate ético», señaló.
Las cifras que puso sobre la mesa
Sáenz citó datos del conflicto en Gaza que reforzaron su posición: al menos 85.000 bombas lanzadas sobre territorio palestino desde octubre de 2023 y más de 179.000 muertes o heridos como resultado. También denunció que el acceso al agua, la electricidad y los alimentos ha sido bloqueado, y que organismos internacionales han documentado violencia sexual contra civiles, incluyendo menores, y actos de tortura a funcionarios de la ONU.
«¿Cómo podemos establecer relaciones comerciales con un Estado al que no le importan la vida de las personas? ¿Qué más necesitamos para indignarnos?», cuestionó.
La CPI y la acusación de hipocresía
El argumento más contundente de Sáenz apuntó a la Corte Penal Internacional: el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu tiene una orden de captura emitida por ese tribunal por presuntos crímenes de guerra. Para la diputada, aprobar un TLC con Israel en ese contexto coloca a Costa Rica en una posición jurídicamente inconsistente con su propia tradición de defensa del derecho internacional.
«Costa Rica no puede caer en la hipocresía de enarbolar principios cristianos en un traspaso de poderes mientras establece relaciones comerciales con Israel, cuyo primer ministro tiene una orden de captura por la Corte Penal Internacional por genocida», afirmó.
El contexto del TLC
El Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica e Israel fue firmado en Jerusalén en diciembre de 2025 durante la administración Chaves y fue convocado por el Poder Ejecutivo a sesiones extraordinarias para su ratificación legislativa. Su aprobación enfrenta ahora una oposición que va más allá del Frente Amplio: el debate en el Plenario promete ser uno de los más tensos del período, precisamente porque mezcla argumentos comerciales con posiciones sobre el conflicto en Gaza que dividen profundamente a la sociedad costarricense.


