La tensión dentro del sistema penitenciario costarricense escaló este lunes luego de que el nuevo ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, reaccionara con dureza ante la huelga de hambre iniciada por privados de libertad en el centro penitenciario La Reforma.
El jerarca dejó clara la posición del Gobierno frente a las protestas impulsadas por los reclusos y lanzó un mensaje que rápidamente comenzó a viralizarse en redes sociales.
“Pueden seguir los días que quieran con su huelga, los gobiernos de los pobrecitos ya acabaron; la cárcel no es un hotel”, manifestó Aguilar Vargas, marcando distancia de administraciones anteriores y dejando ver la línea dura que pretende implementar al frente del Ministerio.
La protesta de los privados de libertad surgió en medio de múltiples denuncias relacionadas con la alimentación dentro del penal. Familiares y grupos que defienden derechos de personas encarceladas aseguran que las raciones entregadas serían insuficientes y que varios internos habrían perdido peso de forma considerable en las últimas semanas.
Según las quejas expuestas públicamente, algunos reclusos aseguran pasar largos periodos con hambre debido a la reducción en las porciones y a presuntas deficiencias en la calidad de los alimentos que reciben diariamente.
Pese a estos señalamientos, el Ministerio de Justicia mantiene una postura firme y descarta ceder ante medidas de presión organizadas desde los centros penales. Las declaraciones del nuevo ministro evidencian un endurecimiento en el discurso oficial sobre el manejo carcelario y la seguridad penitenciaria.
El tema ha provocado un fuerte debate en plataformas digitales. Mientras algunos sectores respaldan la posición del ministro y consideran que el sistema penitenciario debe endurecerse frente a quienes cometen delitos, otros usuarios y organizaciones cuestionan que se minimicen las denuncias relacionadas con alimentación y condiciones básicas dentro de las cárceles.
La situación ocurre en un contexto donde el sistema penitenciario costarricense enfrenta constantes cuestionamientos por hacinamiento, problemas presupuestarios y creciente presión por parte de estructuras criminales que operan desde distintos centros penales del país.


