sábado, 6 junio 2026
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Costa Rica supera el consumo de sal recomendado y los cardiólogos advierten las consecuencias

San José — La Organización Mundial de la Salud fija en cinco gramos —aproximadamente una cucharadita— la cantidad máxima de sal que una persona adulta debería consumir al día. La realidad costarricense está por encima de ese límite, y el problema no siempre es el salero en la mesa: gran parte del sodio entra al cuerpo a través de alimentos procesados, embutidos, salsas, pan y comidas preparadas, sin que el consumidor lo note.

El exceso de sal está directamente asociado con la hipertensión arterial, una condición que aumenta el riesgo de infarto al miocardio y accidente cerebrovascular, dos de las principales causas de muerte en el país.

Por qué es tan difícil controlar el consumo

El sodio invisible es el mayor reto. Mientras una persona puede decidir no agregar sal a su plato, no tiene la misma visibilidad sobre el contenido de sodio en una tajada de pan, en el queso del desayuno, en la salsa de tomate del almuerzo o en los embutidos de la cena. Esos productos acumulan sodio de forma sostenida a lo largo del día, superando con facilidad el límite recomendado incluso sin que el alimento sepa salado.

Los especialistas recomiendan revisar las etiquetas nutricionales de los productos envasados, preferir opciones bajas en sodio cuando estén disponibles y sustituir la sal por hierbas y especias al cocinar.

Las consecuencias del exceso sostenido

La hipertensión arterial derivada del consumo excesivo de sodio es una condición silenciosa: muchas personas la tienen sin saberlo, porque en sus etapas iniciales no genera síntomas evidentes. Con el tiempo, la presión elevada daña los vasos sanguíneos, el corazón y los riñones, aumentando el riesgo de complicaciones graves. Controlar el consumo de sal es una de las intervenciones más costo-efectivas para reducir ese riesgo, según la OMS.

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