San José — El país cerró el primer trimestre del año con más de 164.000 personas buscando trabajo. Del total de desempleados, 92.000 son hombres y 72.000 son mujeres, con una tasa de desempleo del 7,1%. La cifra representa un salto de 10.000 personas respecto al trimestre anterior y una señal de deterioro en el mercado laboral que el gobierno saliente entregó como herencia al nuevo.
La coordinadora de la Encuesta Continua de Empleo del INEC, Dianny Hernández, detalló que la tasa de ocupación cayó casi 2 puntos porcentuales en comparación con el mismo período de 2025.
Más desempleo, pero menos gente buscando trabajo
El número que más preocupa a los economistas no es la tasa de desempleo en sí, sino lo que hay detrás de ella. Mientras que entre enero y marzo de 2025 la población ocupada en el país fue de 2.211.416 personas, en el mismo periodo de este año esa cifra se redujo a 2.155.040: una pérdida de más de 56.000 empleos en doce meses.
El INEC advirtió que la tasa de desempleo no necesariamente refleja una mejora en el mercado laboral cuando cae, porque puede coexistir con una reducción en la participación laboral. En otras palabras, el desempleo puede verse más bajo simplemente porque más personas dejaron de buscar empleo y salieron de la fuerza de trabajo. Ese fenómeno se observa en este trimestre, donde la tasa neta de participación laboral también cayó.
Las mujeres, las más golpeadas
Las mujeres fueron las más afectadas por la pérdida de empleos en el primer trimestre: 45.229 dejaron de estar ocupadas. Por sexo, la tasa de desempleo de las mujeres se ubicó en 8,1%, frente al 6,4% de los hombres.
La brecha de género en el mercado laboral costarricense es estructural y persistente. La tasa de participación laboral femenina es de apenas 38,2%, frente al 62,3% de los hombres. Eso significa que de cada diez mujeres en edad de trabajar, menos de cuatro están activas en el mercado laboral.
La informalidad: el problema que no aparece en la tasa
Detrás del 7,1% de desempleo hay otro número que revela la fragilidad real del mercado de trabajo. Más de 800.000 costarricenses trabajan en la informalidad, sin acceso a seguro de salud ni pensión. Son personas que tienen ingresos pero carecen de las protecciones básicas del sistema de seguridad social, lo que las hace especialmente vulnerables ante una enfermedad, un accidente o la vejez.
Los desempleados consultados por el INEC señalaron que los empleadores exigen bachillerato y experiencia laboral como requisitos mínimos, dos factores que excluyen a quienes no completaron la secundaria o no tienen historial de empleo formal. Quienes sí lograron insertarse al mercado destacaron el dominio de un segundo idioma y la actualización constante como factores clave para conseguir trabajo.


