martes, 21 julio 2026
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Brigadas de Recope: El escudo silencioso que protege a Costa Rica de emergencias con combustibles

Transcurría la madrugada del 30 de agosto del 2010 cuando una alarma de incendio interrumpió la rutina en la antigua refinaría de Recope. En apenas 45 segundos, los inspectores Omar Arias y Efraín Castro, junto con el equipo de primera respuesta, enfrentaron el fuego que consumía cinco unidades de procesamiento y dejó al supervisor de turno con quemaduras severas. La emergencia se extendió por cinco horas, pero la rápida acción evitó una tragedia mayor.

El anterior es un ejemplo de los múltiples escenarios críticos que las brigadas de emergencia de Recope han enfrentado en sus más de 30 años de existencia. Desde 1990, estos equipos especializados han sido fundamentales para garantizar la seguridad en las operaciones de la empresa estatal y proteger a las comunidades cercanas.

Las brigadas están presentes en todas las instalaciones de Recope: terminales, estaciones de bombeo y oficinas centrales. Su formación es constante y multidisciplinaria, lo que les permite responder eficazmente a incendios en instalaciones del Sistema Nacional de Combustibles, derrames de hidrocarburos y otras emergencias complejas.

Papel clave en lucha contra el robo de combustible

En la actualidad, las brigadas tienen un papel fundamental. Ante la lucha contra el robo de combustible, permanecen alertas 24/7, los 365 días del año, ya que un mal manejo de combustible o una exposición, requiere su intervención inmediata.

Precisamente, a finales de octubre del 2024, un grupo vinculado al robo de combustibles provocó un incendio en Limón, luego de que una toma ilegal en la línea del poliducto se saliera de control. El incidente causó un derrame y posteriormente una explosión. La rápida acción de la brigada de Recope, junto con el Cuerpo de Bomberos, evitó que la emergencia tuviera consecuencias mayores.

A diferencia de otras empresas, Recope optó por una estrategia de especialización en la atención de emergencias. Sus brigadas cuentan con equipos específicos, como sistemas contra incendios robustos y herramientas para la recolección de derrames en cuerpos de agua. Además, se capacitan bajo estándares internacionales.

Más allá de la tecnología y la formación, el compromiso humano es el corazón de estas brigadas. Los brigadistas, además de sus funciones habituales, asumen voluntariamente la responsabilidad de responder ante situaciones de alto riesgo, demostrando una vocación de servicio y una disciplina ejemplar.

En un país donde la infraestructura energética es vital para el desarrollo y el robo de combustible es una amenaza constante, la labor de las brigadas de Recope es esencial. Su presencia garantiza no solo la continuidad de las operaciones, en coordinación con múltiples dependencias, sino también la protección del ambiente y la seguridad de las comunidades.

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