Su testimonio se volvió viral y ha generado debate entre creyentes, médicos y usuarios en redes sociales.
Lo que comenzó como un grave accidente en patineta terminó convirtiéndose, según su propio relato, en una experiencia espiritual que marcó para siempre la vida de un joven estadounidense. Se trata de Gabe Poirot, de 20 años, quien afirma haber tenido un encuentro con Jesús mientras permanecía en coma durante 18 días tras sufrir una severa lesión cerebral.
El incidente ocurrió cuando descendía por una pendiente a gran velocidad sobre su monopatín. Durante el recorrido perdió el control, salió expulsado y golpeó violentamente su cabeza contra el borde de una acera. La situación fue especialmente delicada porque no llevaba casco de protección, lo que provocó un traumatismo craneoencefálico de gravedad.
Tras ser trasladado a un hospital, los médicos mantuvieron un pronóstico reservado debido a la magnitud de las lesiones. Mientras permanecía inconsciente, familiares y amigos acompañaron el proceso con constantes muestras de apoyo y oraciones por su recuperación.
Contra varios pronósticos iniciales, el joven logró despertar después de casi tres semanas. Tiempo más tarde decidió compartir públicamente lo que asegura haber experimentado durante ese período, una historia que rápidamente captó la atención de millones de personas en internet.
Según explicó en una entrevista, durante el coma sintió que atravesaba un espacio lleno de luz que lo condujo a un lugar que describió como una ciudad de paz, amor y luminosidad. En ese escenario, afirmó haber visto a Jesús y sostuvo que aquella experiencia tuvo un profundo impacto en su forma de entender la vida y la fe.
Poirot relató que la figura que observó tenía características físicas que asociaba con una persona originaria de Oriente Medio. Sin embargo, aseguró que lo más impresionante fue la sensación de paz que transmitía su mirada, una experiencia que, según sus palabras, transformó completamente su perspectiva personal.
El joven también afirmó haber recibido mensajes relacionados con la esperanza, el propósito de la vida y la importancia de la fe. De acuerdo con su testimonio, no percibió mensajes de castigo ni condena, sino enseñanzas enfocadas en la motivación espiritual y el fortalecimiento personal.
Aunque experiencias como esta suelen generar interés y debate, especialistas señalan que los relatos de personas que estuvieron en coma o cerca de la muerte pueden interpretarse de diferentes maneras. Algunas personas las consideran experiencias espirituales genuinas, mientras que otros expertos las relacionan con procesos neurológicos que ocurren en el cerebro durante estados críticos de consciencia.
Actualmente, Poirot comparte reflexiones religiosas y contenido relacionado con su experiencia en redes sociales, donde ha reunido una amplia audiencia interesada en conocer más detalles de la historia que, según afirma, cambió su vida para siempre.


