El gobierno de Nicolás Maduro pasó en cuestión de días de desestimar como “fake news” el ataque estadounidense a una embarcación en aguas del Caribe, a aceptar que sí ocurrió, aunque con una defensa firme: las 11 personas muertas “no eran narcotraficantes”.
El giro en el discurso lo dio Diosdado Cabello, ministro del Interior y uno de los hombres fuertes del chavismo. Durante una transmisión en Venezolana de Televisión (VTV), afirmó que tras una investigación local confirmaron que los fallecidos eran ciudadanos de comunidades costeras y que las familias están reclamando sus cuerpos.
“Se ha cometido un asesinato contra un grupo de ciudadanos. Ninguno pertenecía al Tren de Aragua ni llevaba drogas”, aseguró Cabello, contradiciendo el señalamiento de Washington y las declaraciones previas del presidente Donald Trump.
De la IA al reconocimiento
El viraje resulta llamativo porque al conocerse el ataque —difundido en un video publicado por Trump en su red Truth Social— el ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, había dicho que las imágenes eran falsas y creadas con Inteligencia Artificial.
Ahora, Cabello no solo reconoce que la lancha venezolana fue destruida, sino que cuestiona la justificación dada por Estados Unidos. “El imperialismo confesó que asesinó a 11 personas sin fórmula de juicio… ¿Cómo identificaron que eran del Tren de Aragua? ¿Tenían un chip, un código QR?”, ironizó.
Testimonios en conflicto
Mientras Caracas sostiene que los muertos eran civiles sin vínculos con el narcotráfico, medios internacionales han recogido versiones contrarias. Univisión conversó con habitantes de San Juan de Unare, quienes confirmaron la identidad de algunos fallecidos y señalaron que sí se dedicaban al traslado de droga.
Uno de los entrevistados mencionó a un hombre apodado “el Ché”, al que describió como encargado de negociar cargamentos. “No era un capo, era de los que hacía los mandados: llevaba la mercancía, entregaba y volvía”, explicó el testigo.
El mismo poblador detalló que estas operaciones suelen involucrar a varias personas: “100 sacos son 100 personas que van a trabajar, cada uno lleva un saco. Lo embarcan y sale de una vez esa lancha”.
La tensión en el Caribe
El ataque, que dejó 11 muertos, ocurre en un contexto de creciente fricción entre Washington y Caracas. Estados Unidos mantiene presencia militar en el Caribe bajo el argumento de combatir el narcotráfico y recientemente ha señalado al Tren de Aragua y al supuesto Cártel de los Soles como responsables de enviar droga hacia Norteamérica.
Venezuela, por su parte, acusa a Estados Unidos de usar el tema del narcotráfico como excusa para justificar acciones militares en su contra y desestabilizar al gobierno de Maduro.
Una narrativa en disputa
El caso deja en evidencia dos relatos completamente opuestos: mientras Washington exhibe pruebas y acusa vínculos con el crimen organizado, el chavismo insiste en que fue una masacre de ciudadanos inocentes.
Para los países de la región, este pulso genera inquietud. Una escalada militar en el Caribe tendría consecuencias directas en la seguridad, el comercio y la migración en América Latina. En Costa Rica, que ya resiente el impacto del narcotráfico en su territorio, el seguimiento de estos hechos es clave para entender hacia dónde se mueve el tablero geopolítico.


