La tensión entre Venezuela y Estados Unidos volvió a encenderse esta semana tras un presunto acercamiento aéreo. Según registros de la plataforma FlightRadar24, un helicóptero de la Marina estadounidense habría volado el lunes a unos 250 kilómetros de la costa venezolana. Caracas, sin embargo, negó de inmediato el hecho, calificándolo como “fake news” y parte de una campaña de presión política.
Lo que reportó la prensa internacional
De acuerdo con CNN, la aeronave en cuestión sería un MH-60 Seahawk, helicóptero polivalente de la Marina de EE. UU. utilizado para operaciones de combate antisubmarino, rescate, vigilancia y apoyo a tropas. El registro habría mostrado que el vuelo ocurrió cerca de las 11:40 a. m., hora local, en un área más próxima que la última posición conocida de la flota norteamericana en la región, situada a 530 kilómetros de Venezuela.
Hasta el cierre de la información, ni el Pentágono ni el Comando Sur ofrecieron declaraciones directas. Washington ha mantenido despliegues navales en aguas caribeñas bajo el argumento de reforzar la lucha contra el narcotráfico, lo que ya ha provocado roces con Caracas en semanas recientes.
El marco legal y la Zona Económica Exclusiva
La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar establece que la soberanía de un país se extiende 12 millas náuticas (unos 22 kilómetros). Además, otorga derechos económicos hasta 200 millas náuticas (370 kilómetros) en lo que se conoce como Zona Económica Exclusiva.
El supuesto vuelo detectado por FlightRadar24 habría ocurrido fuera del mar territorial venezolano, pero dentro de esa zona económica ampliada, lo cual abre el debate sobre hasta qué punto se interpreta como una provocación.
Respuesta de Caracas: “operación psicológica”
El Ministerio de Defensa venezolano rechazó de plano la versión de los registros de vuelo y aseguró que forman parte de una estrategia de “operaciones psicológicas” para justificar un eventual incidente militar. En su comunicado, alertó que un sobrevuelo de este tipo podría servir como “falso positivo” para escalar el conflicto.
El canciller Yván Gil, en entrevista con CNN en Español, matizó el discurso al afirmar que su país no busca una confrontación directa con Washington. No obstante, el propio presidente Nicolás Maduro había declarado días atrás que Venezuela “está dispuesta a entrar en una lucha armada” si es atacada.
Acusaciones cruzadas
Este episodio llega en un contexto de acusaciones de mayor peso. La semana pasada, Estados Unidos anunció la destrucción de una embarcación cargada con drogas, supuestamente vinculada al grupo criminal Tren de Aragua y con origen venezolano. Caracas negó la versión y acusó a Washington de usar el narcotráfico como excusa para desestabilizar al país.
En paralelo, la Casa Blanca designó al denominado Cártel de los Soles como organización terrorista internacional, señalando directamente a Maduro como presunto líder. El Gobierno venezolano rechaza la existencia de dicho cartel y sostiene que las acusaciones responden a intereses políticos.
Impacto regional
La situación no solo preocupa a Venezuela y Estados Unidos. El Caribe y América Latina observan con atención estos roces militares que podrían escalar en cualquier momento. Para países como Costa Rica, que carece de ejército y se encuentra en una región donde el narcotráfico también impacta, la militarización del Caribe y los roces geopolíticos aumentan la incertidumbre.


