lunes, 22 junio 2026
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Vacuna contra el herpes zóster sorprende a la ciencia: podría ralentizar el envejecimiento del cuerpo

Una vacuna pensada originalmente para prevenir una enfermedad dolorosa podría estar ofreciendo un beneficio inesperado: ayudar a que el cuerpo envejezca de forma más lenta. Así lo plantea un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad del Sur de California, que analizó el impacto de la vacuna contra el herpes zóster en personas adultas mayores.

La investigación se enfocó en adultos de 70 años o más y encontró que quienes habían recibido la vacuna mostraban señales claras de un envejecimiento biológico más pausado en comparación con quienes no estaban vacunados. El hallazgo abre una nueva línea de discusión sobre el rol de las vacunas más allá de la protección contra infecciones específicas.

Para entender la relevancia del estudio, es clave diferenciar entre edad cronológica y edad biológica. Mientras la primera se mide en años cumplidos, la segunda refleja el estado real del organismo: cómo funcionan los órganos, qué tan inflamado está el cuerpo y qué tan eficiente es el sistema inmunológico. Factores como la alimentación, el entorno, el estrés y la genética influyen directamente en este tipo de envejecimiento.

El análisis, publicado en la revista científica The Journals of Gerontology, evaluó a 3.884 personas que en 2016 tenían al menos 70 años. Los investigadores midieron distintos marcadores de envejecimiento, entre ellos niveles de inflamación, funcionamiento del sistema inmunitario, circulación sanguínea y señales de deterioro neurológico.

Los resultados fueron consistentes: las personas vacunadas presentaban menor inflamación crónica, un envejecimiento celular más lento y mejores indicadores generales de salud biológica. Además, mostraban una respuesta inmunitaria adaptativa más fuerte, es decir, una mayor capacidad del organismo para defenderse ante infecciones específicas.

Uno de los puntos centrales del estudio es el papel de la inflamación persistente de bajo grado, conocida como inflammaging. Este proceso está vinculado con múltiples enfermedades asociadas a la edad, como problemas cardiovasculares, deterioro cognitivo y trastornos neurodegenerativos. Reducir esa inflamación de base podría ser clave para mantener una mejor calidad de vida en la vejez.

Según el autor principal del estudio, Jung Ki Kim, la vacuna podría ayudar a evitar la reactivación del virus que provoca el herpes zóster y, con ello, disminuir procesos inflamatorios que aceleran el desgaste del organismo. Esto sugiere que la vacunación tendría un impacto indirecto en mecanismos biológicos relacionados con el envejecimiento.

El herpes zóster es causado por la reactivación del virus de la varicela, que permanece latente en el cuerpo durante años. Aunque puede aparecer a cualquier edad, el riesgo aumenta considerablemente después de los 50 años y en personas con sistemas inmunitarios debilitados. Además del brote cutáneo, puede dejar secuelas dolorosas como la neuralgia posherpética.

Otro dato relevante es que los beneficios observados no parecen ser temporales. El estudio detectó que el efecto positivo sobre el envejecimiento biológico era más evidente durante los primeros tres años tras la vacunación, pero se mantenía incluso en personas que se habían vacunado cuatro o más años antes de las pruebas.

Si bien los investigadores aclaran que se necesitan estudios de seguimiento a largo plazo para confirmar estos resultados, la evidencia suma peso a una idea que gana terreno en la ciencia: algunas vacunas podrían contribuir a un envejecimiento más saludable, no solo evitando enfermedades, sino modulando procesos biológicos clave.

En un contexto donde el envejecimiento poblacional es una realidad creciente —también en Costa Rica—, estos hallazgos abren la puerta a nuevas estrategias de salud pública enfocadas no solo en vivir más años, sino en vivirlos con mejor calidad.

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