Edith Lemay y Sébastien Pelletier, una pareja canadiense de Montreal, tomaron una decisión que cambiaría sus vidas: recorrer el mundo junto a sus cuatro hijos antes de que tres de ellos pierdan la vista debido a una enfermedad genética.
Los menores fueron diagnosticados con retinosis pigmentaria, un trastorno hereditario que deteriora progresivamente la visión y para el cual no existe cura ni tratamiento eficaz.
Un viaje para llenar la memoria visual
En marzo, la familia inició su aventura internacional. Su primera parada fue Namibia, donde los niños pudieron ver de cerca a elefantes, cebras y jirafas. Después siguieron hacia Zambia y Tanzania, antes de volar a Turquía, donde pasaron un mes.
La travesía continuó en Mongolia e Indonesia, y aunque aún no tienen definido el itinerario completo, el objetivo es claro: acumular la mayor cantidad de experiencias visuales posibles antes de que la enfermedad avance.
Mía, la mayor de los hermanos, fue diagnosticada a los tres años. Poco después, la familia recibió la noticia de que otros dos de sus hijos también tenían la misma condición.
“No sabemos cuán rápido avanzará la enfermedad, pero prevemos que se quedarán completamente ciegos en la mediana edad. Por eso, no voy a enseñarles un elefante en un libro, voy a llevarlos a ver uno de verdad”, explicó Lemay en entrevista con CNN.
“Queremos disfrutar lo que tenemos”
Su esposo, Sébastien Pelletier, destacó que este recorrido no solo busca regalar imágenes inolvidables a sus hijos, sino también fortalecer la unión familiar.
“Queremos tomarnos este tiempo como familia y atender a cada uno de nuestros hijos para poder vivir esta experiencia al máximo. Este viaje nos ha abierto los ojos a muchas otras cosas, y realmente queremos disfrutar de lo que tenemos y de la gente que nos rodea”, aseguró.
Mientras tanto, los hermanos Mía, Colin y Laurent continúan descubriendo paisajes, culturas y atardeceres, guardando en su memoria visual recuerdos que —esperan sus padres— los acompañen toda la vida.


