miércoles, 24 junio 2026
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Un 3 de enero que se repite: la coincidencia histórica entre Noriega y Maduro bajo custodia de EE. UU.

El 3 de enero quedó marcado como una fecha cargada de simbolismo en la historia política de América Latina. En un lapso de más de tres décadas, ese mismo día fue escenario de dos capturas que sacudieron a la región: la de Manuel Antonio Noriega en Panamá, en 1990, y la reciente detención de Nicolás Maduro en Venezuela, confirmada por el gobierno de Estados Unidos este 2026.

La coincidencia no pasó desapercibida para analistas internacionales ni para la opinión pública. En ambos casos, se trató de operativos liderados por Washington, bajo administraciones republicanas, que apuntaron contra figuras señaladas por narcotráfico y por el ejercicio autoritario del poder.

Noriega: el antecedente que marcó a Panamá

Hace 36 años, Estados Unidos ejecutó la operación militar que puso fin al régimen de Manuel Antonio Noriega, entonces jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá. Aunque la invasión estadounidense comenzó el 20 de diciembre de 1989, Noriega terminó entregándose el 3 de enero de 1990, tras permanecer refugiado varios días y enfrentar una intensa presión militar y diplomática.

Noriega, quien durante años mantuvo vínculos con la CIA, cayó en desgracia luego de ser acusado de narcotráfico y de utilizar la estructura militar panameña como un engranaje del crimen organizado. Su captura marcó un punto de quiebre para Panamá y redefinió la relación del país con Estados Unidos, además de dejar profundas secuelas políticas y sociales.

Maduro y un escenario que evoca el pasado

Este sábado 3 de enero de 2026, el gobierno estadounidense confirmó la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, tras una operación ejecutada en territorio venezolano. Según información oficial, ambos fueron puestos bajo custodia y trasladados fuera del país para enfrentar procesos judiciales en Nueva York.

Desde Washington, altos mandos militares señalaron que el operativo se realizó con precisión y sin provocar bajas civiles, destacando el uso de inteligencia avanzada y el aislamiento del área donde se encontraba el mandatario venezolano. De acuerdo con las declaraciones, Maduro se rindió junto a su esposa una vez que las fuerzas estadounidenses aseguraron el perímetro.

Paralelismos y lecturas regionales

Más allá de la coincidencia en la fecha, los paralelos entre ambos casos han alimentado el debate regional. Tanto Noriega como Maduro fueron acusados por Estados Unidos de liderar estructuras vinculadas al narcotráfico y de sostener regímenes considerados ilegítimos por buena parte de la comunidad internacional.

En Panamá, la captura de Noriega abrió un proceso de reconstrucción institucional, no exento de tensiones y críticas a la intervención extranjera. En Venezuela, la detención de Maduro plantea ahora interrogantes similares: qué ocurrirá con el poder político, cómo se dará una eventual transición y cuál será el papel de Estados Unidos en el corto y mediano plazo.

Una fecha que entra en los libros de historia

El 3 de enero, sin proponérselo, se convirtió en un punto de referencia para dos episodios que marcaron a Centroamérica y Sudamérica. Para algunos, se trata de una simple coincidencia; para otros, de un recordatorio del peso que ha tenido Estados Unidos en los cambios de poder en la región.

Lo cierto es que, tanto en 1990 como en 2026, ese día quedó grabado como el momento en que dos líderes, separados por décadas y contextos distintos, terminaron bajo custodia estadounidense, en hechos que siguen generando repercusiones políticas, diplomáticas y sociales en todo el continente.

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