El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este sábado un llamado a los países de la OTAN para que corten de inmediato la compra de petróleo ruso y, además, impongan aranceles de hasta un 100% a China. Según él, esta estrategia sería la clave para poner fin a la guerra en Ucrania, que ya suma más de tres años desde la invasión rusa en febrero de 2022.
Las declaraciones se produjeron en su red social Truth Social y llegan en un momento de creciente tensión en Europa, luego de que drones rusos ingresaran al espacio aéreo de Polonia, país miembro de la OTAN. Aunque Varsovia derribó los aparatos, el incidente encendió las alarmas sobre la seguridad en la región. Trump, sin embargo, lo minimizó al sugerir que pudo tratarse de “un error” de Moscú.
“Un compromiso lejos del 100%”
El mandatario republicano cuestionó que varios países de la alianza atlántica sigan adquiriendo crudo ruso, lo que —en su criterio— debilita la capacidad de negociación del bloque.
“Es impactante que la OTAN siga comprándole petróleo a Rusia. Eso debilita enormemente su poder de presión”, escribió Trump, insistiendo en que la falta de compromiso total de los aliados es lo que prolonga el conflicto.
Datos del Centro para la Investigación sobre Energía y Aire Limpio revelan que Turquía, pese a ser parte de la OTAN, es hoy el tercer mayor comprador de petróleo ruso, solo detrás de China e India. Otros miembros como Hungría y Eslovaquia también mantienen flujos de importación de crudo de Moscú.
El papel de China en la ecuación
La propuesta de Trump no se limita a Europa. El presidente estadounidense planteó que la OTAN aplique aranceles de entre 50% y 100% a los productos chinos mientras Pekín siga comprando energía a Rusia. Esos gravámenes, según él, deberían eliminarse únicamente si la guerra termina.
“China tiene un fuerte control, incluso un dominio, sobre Rusia. Poderosos aranceles romperán ese dominio”, aseguró Trump.
Estados Unidos ya ha sancionado a India con un 25% de impuestos sobre bienes vinculados a sus compras de energía rusa, lo que muestra el alcance global de la estrategia de Washington para debilitar los ingresos de Moscú.
Campaña electoral y acusaciones cruzadas
La declaración se enmarca en la campaña de Trump, quien ha prometido poner fin rápidamente a la guerra si logra un nuevo mandato sólido. Sin embargo, críticos señalan que hasta ahora ha evitado confrontar directamente al presidente ruso, Vladímir Putin, a quien recibió el mes pasado en Alaska en una reunión que no dejó avances concretos.
En contraste, el Congreso estadounidense debate proyectos para endurecer las sanciones contra Moscú y presiona a la Casa Blanca para que adopte un rol más firme.
Fiel a su estilo, Trump volvió a culpar del conflicto a su antecesor Joe Biden y al presidente ucraniano Volodímir Zelenski, sin responsabilizar a Putin, el hombre que ordenó la invasión en 2022.


