miércoles, 17 junio 2026
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¿Se puede detectar a una persona infiel? Estas pistas da la psicología

Los especialistas advierten que la infidelidad no responde a una sola causa, pero ciertos patrones emocionales, conductuales y contextuales pueden encender alertas en una relación
Hablar de infidelidad sigue siendo un tema sensible en cualquier sociedad, incluida Costa Rica, donde las relaciones de pareja se construyen entre valores tradicionales y dinámicas cada vez más cambiantes. Aunque no existe una fórmula exacta para identificar a una persona infiel, distintas corrientes de la psicología han identificado comportamientos que, en conjunto, podrían reflejar una mayor predisposición al engaño.

Desde este enfoque, los especialistas coinciden en que la infidelidad no siempre surge de una decisión aislada, sino que puede estar relacionada con patrones emocionales más profundos, experiencias pasadas y rasgos de personalidad que influyen en la forma de vincularse.

Uno de los marcos teóricos más utilizados para entender este fenómeno es la Teoría del apego, desarrollada por John Bowlby. Esta plantea que los vínculos afectivos en la infancia pueden marcar la manera en que una persona se relaciona en la adultez, incluyendo sus relaciones de pareja.

En ese sentido, algunos perfiles destacan con mayor frecuencia. Por ejemplo, quienes presentan un apego ansioso suelen buscar validación constante, temer al abandono y tener dificultades para gestionar sus emociones. Esto puede traducirse en conductas impulsivas, como buscar atención fuera de la relación.

Por otro lado, están las personas con apego evitativo, que tienden a mantener distancia emocional, evitar compromisos profundos y mostrar poco interés por la intimidad afectiva. Este tipo de perfil puede favorecer relaciones superficiales o paralelas, sin mayor involucramiento emocional.

También existe el apego desorganizado, caracterizado por comportamientos contradictorios e inestables. En estos casos, las relaciones suelen ser intensas pero poco duraderas, con dificultades para construir confianza o estabilidad.

Más allá de estos patrones emocionales, la psicología también identifica factores personales y sociales que pueden influir. Personas con alta tendencia a la búsqueda de emociones fuertes —lo que popularmente se conoce como “adrenalina”— pueden estar más dispuestas a asumir riesgos, incluso en el ámbito afectivo.

Asimismo, el contexto influye. Posiciones de poder o estatus económico elevado pueden reforzar la autoestima y facilitar oportunidades para establecer vínculos fuera de la relación. No se trata de una regla general, pero sí de un elemento que, según algunos estudios, incrementa la probabilidad de conductas impulsivas o exploratorias.

Otro punto relevante es la forma en que cada persona entiende el compromiso. Mientras algunos ven la relación como un proyecto sólido y exclusivo, otros priorizan la gratificación inmediata o la validación externa, lo que puede abrir la puerta a dinámicas de engaño o manipulación emocional.

Aun así, los especialistas insisten en que estos factores no determinan por sí solos una infidelidad. Cada caso responde a múltiples variables, como la historia personal, la comunicación en la pareja y el contexto en el que se desarrolla la relación.

En la práctica, más que buscar “señales definitivas”, la clave está en observar cambios sostenidos en el comportamiento, la comunicación y la confianza. La psicología no ofrece certezas absolutas, pero sí herramientas para entender mejor cómo funcionan las relaciones y qué aspectos podrían ponerlas en riesgo.

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