sábado, 20 junio 2026
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Sacaba las mejores notas en criminología… hoy está acusado de una masacre

Un crimen ocurrido en una tranquila ciudad universitaria de Estados Unidos terminó convirtiéndose en uno de los casos criminales más impactantes de los últimos años. La masacre dejó cuatro estudiantes muertos y expuso una inquietante paradoja: el responsable era un estudiante de criminología que dedicaba su vida académica a estudiar el comportamiento de los delincuentes.

El responsable fue Bryan Kohberger, quien finalmente fue condenado a cuatro cadenas perpetuas por el asesinato de Madison Mogen, Kaylee Goncalves, Xana Kernodle y Ethan Chapin, jóvenes universitarios que fueron atacados mientras dormían en una vivienda compartida en Moscow, Idaho.

El caso, ocurrido el 13 de noviembre de 2022, generó conmoción nacional y mantuvo en vilo a la comunidad durante semanas, mientras las autoridades intentaban identificar al responsable.

Una madrugada que terminó en tragedia

La noche previa al crimen había transcurrido con normalidad para los estudiantes de la Universidad de Idaho. Varios de ellos habían salido con amigos o asistido a reuniones sociales antes de regresar a la casa que compartían.

En las primeras horas de la madrugada, la vivienda estaba ocupada por seis jóvenes. Cuatro de ellos terminarían asesinados y dos sobrevivieron.

Según el testimonio posterior de una de las sobrevivientes, Dylan Mortensen, los hechos comenzaron con ruidos extraños dentro de la casa cerca de las cuatro de la madrugada. Inicialmente pensó que se trataba de movimientos normales entre los compañeros.

Minutos después escuchó frases que le generaron inquietud, incluyendo lo que parecía ser un susurro indicando que había alguien dentro de la vivienda.

Cuando decidió abrir la puerta de su habitación para ver qué ocurría, se encontró frente a frente con una figura desconocida que llevaba una máscara y vestimenta oscura. Tras ese breve contacto visual, el intruso salió de la vivienda por una puerta que daba al exterior.

Asustada, la joven se refugió en otra habitación junto a la segunda sobreviviente, Bethany Funke.

Horas después, al notar que sus compañeros no respondían, amigos cercanos ingresaron a la casa y descubrieron la escena del crimen, lo que provocó la llamada inmediata al 911.

Una investigación que mantuvo en alerta a toda una ciudad

Durante varios días las autoridades no revelaron públicamente la identidad del sospechoso. Sin embargo, la investigación avanzó a partir de un elemento clave captado por cámaras de seguridad: un vehículo blanco que había sido visto circulando repetidamente cerca de la vivienda durante la madrugada de los asesinatos.

El automóvil fue identificado como un Hyundai Elantra.

Ese detalle permitió a los investigadores vincular el vehículo con Bryan Kohberger, un estudiante de doctorado en criminología de la Washington State University, ubicada a pocos kilómetros del lugar del crimen.

La evidencia científica terminó de consolidar el caso cuando se halló ADN en la funda del cuchillo utilizada en el ataque.

Posteriormente, los investigadores compararon ese material genético con muestras obtenidas de residuos domésticos en la casa de la familia de Kohberger en Pennsylvania. El resultado arrojó una coincidencia genética del 99,9%.

El sospechoso fue detenido el 30 de diciembre de 2022 sin oponer resistencia.

El perfil del acusado: un estudiante obsesionado con el crimen

Bryan Kohberger nació en 1994 y durante su vida académica se enfocó en estudiar el comportamiento criminal.

Había cursado estudios en psicología y posteriormente se especializó en criminología. En 2022 se trasladó al estado de Washington para iniciar un doctorado y trabajar como asistente de cátedra.

Compañeros y conocidos lo describieron como una persona reservada, meticulosa y profundamente interesada en comprender cómo piensan quienes cometen delitos violentos.

Antes de su detención no tenía antecedentes penales graves, lo que incrementó el impacto del caso cuando se conoció su identidad.

La evidencia y el proceso judicial

La acusación presentada por la fiscalía incluyó varios elementos clave:

  • ADN encontrado en la funda del arma utilizada en el ataque.
  • Registros de geolocalización del teléfono celular del acusado.
  • Cámaras de seguridad que captaron su vehículo cerca de la escena.

Los investigadores también determinaron que el teléfono del sospechoso se había conectado en repetidas ocasiones en zonas cercanas a la vivienda semanas antes de los asesinatos.

A pesar del amplio proceso judicial, nunca se estableció públicamente un motivo claro del crimen. Tampoco se confirmó una relación directa entre Kohberger y las víctimas.

El acuerdo que evitó la pena de muerte

Tras varios años de proceso judicial, en 2025 Kohberger aceptó un acuerdo con la fiscalía. Se declaró culpable de los cuatro asesinatos con el objetivo de evitar un juicio con jurado que podía terminar con una condena a muerte.

Como resultado del acuerdo, el tribunal lo condenó a cuatro cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional.

La sentencia puso fin al proceso judicial de uno de los crímenes más impactantes ocurridos en Estados Unidos en los últimos años, aunque el caso continúa generando debate sobre las motivaciones y el perfil psicológico del autor.

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