La captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses, ejecutada en la madrugada del 3 de enero en Venezuela, dejó una pregunta instalada en la opinión pública internacional: ¿por qué Washington no detuvo también a otros jerarcas del chavismo con órdenes de captura vigentes, como Diosdado Cabello o el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López?
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, abordó el tema y defendió la decisión de concentrar la operación exclusivamente en el exmandatario venezolano, argumentando razones estratégicas, operativas y políticas.
Una misión con objetivos claramente delimitados
Según explicó Rubio, desde el diseño inicial del operativo quedó definido que se trataba de una acción con alcance limitado. Ampliar la misión para capturar simultáneamente a varios altos funcionarios del régimen habría implicado un despliegue más prolongado y un riesgo significativamente mayor.
El jefe de la diplomacia estadounidense señaló que una operación de varios días, con múltiples objetivos dentro de territorio venezolano, habría provocado una reacción internacional mucho más severa y un nivel de confrontación difícil de sostener.
Maduro, el objetivo prioritario
Rubio insistió en que Nicolás Maduro ocupaba el primer lugar en la lista de prioridades de Washington. Desde la perspectiva estadounidense, se trataba de una persona imputada por delitos graves, a quien Estados Unidos y decenas de países no reconocen como presidente legítimo de Venezuela.
El funcionario subrayó que Maduro no solo era el principal símbolo del poder chavista, sino también el eje central de las acusaciones judiciales que motivaron la operación. Por esa razón, fue considerado el objetivo estratégico clave, junto a su esposa Cilia Flores, quien también enfrenta cargos en tribunales federales.
Complejidad operativa y alto riesgo militar
El secretario de Estado detalló que la captura se realizó dentro de una de las instalaciones militares más importantes del país, Fuerte Tiuna, donde residía Maduro. Aterrizar helicópteros en una base de alta seguridad, ingresar rápidamente, asegurar al objetivo y salir del país sin bajas fue, según Rubio, una maniobra de alta complejidad.
Desde su perspectiva, replicar ese nivel de precisión en varios puntos del país al mismo tiempo habría multiplicado los riesgos tanto para el personal estadounidense como para civiles y activos estratégicos.
Otros jerarcas siguen en el poder
Rubio reconoció que figuras como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López continúan ocupando cargos de poder, pese a tener procesos judiciales abiertos en Estados Unidos. No obstante, recalcó que el hecho de que no hayan sido capturados no significa que hayan quedado fuera del radar de la justicia estadounidense.
El secretario sostuvo que estas personas permanecen bajo investigación y que su situación legal no ha cambiado, pero reiteró que la prioridad inmediata fue neutralizar a quien Washington considera el principal responsable del entramado político y criminal del chavismo.
Un mensaje político y militar
Más allá del resultado judicial, la captura de Maduro envía, según analistas, un mensaje claro sobre el alcance de la política exterior estadounidense en la región. Rubio cerró defendiendo la operación como una de las más sofisticadas ejecutadas por su país en los últimos años y elogió el desempeño de las fuerzas involucradas.
El episodio, sin embargo, deja abierto un escenario de alta tensión en Venezuela y plantea interrogantes sobre el futuro de la cúpula chavista, la estabilidad interna del país y el impacto regional de una operación que ya marca un antes y un después en la relación entre Washington y Caracas.


