sábado, 20 junio 2026
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Pensó que era un simple dolor de garganta y terminó en coma durante 10 días

Lo que comenzó como un aparente resfriado terminó convirtiéndose en una grave emergencia médica para una mujer de 30 años que pasó varios días en coma tras desarrollar una infección que avanzó rápidamente en su organismo.

Jennifer Gavin, residente en Londres, relató su experiencia al diario británico The Mirror, donde explicó cómo un dolor de garganta que parecía inofensivo terminó llevándola a la unidad de cuidados intensivos.

La mujer aseguró que llevaba una vida activa y saludable antes del episodio. Trabajaba como gestora de cambios, practicaba deporte y durante su tiempo libre viajaba y compartía con amigos.

Los primeros síntomas parecían un resfriado

En septiembre de 2024 comenzó a sentir molestias en la garganta, un síntoma que en ese momento no le pareció alarmante, especialmente porque varias personas de su entorno también presentaban resfriados similares.

Además de su trabajo, Jennifer era jugadora profesional de baloncesto y entrenadora de niños, por lo que estaba acostumbrada a mantener un ritmo de vida intenso.

Poco después de notar los primeros síntomas tenía planeado un viaje a Oporto, en Portugal, donde celebraría su cumpleaños junto a amigos.

Sin embargo, durante el trayecto empezó a sentirse peor.

Cuando llegué al aeropuerto ya me sentía muy cansada y dolorida. Al aterrizar me dolía todo el cuerpo y pensé que tenía gripe”, recordó.

El malestar comenzó a empeorar

Con el paso de las horas aparecieron otros síntomas: temblores, sudoración excesiva y fiebre. En ese momento Jennifer recordó que su madre había sufrido sepsis anteriormente, por lo que buscó información sobre la enfermedad.

Aunque identificó varios síntomas similares, descartó que se tratara de esa condición porque aún podía orinar con normalidad, por lo que decidió continuar con su viaje.

Al regresar a Londres, el malestar persistía y decidió acudir a su médico de cabecera. En esa consulta le indicaron reposo en casa al sospechar que se trataba de una gripe.

Una llamada de emergencia cambió la situación

Días después la fiebre continuaba y su estado no mejoraba. Ante la preocupación, decidió llamar al servicio de emergencias.

El operador que atendió la llamada le recomendó acudir inmediatamente al hospital.

Cuando llegó al área de urgencias, los médicos la ingresaron de inmediato en la unidad de reanimación. Según contó, uno de los especialistas le explicó que había llegado justo a tiempo.

El diagnóstico fue una infección grave

Al principio el equipo médico tuvo dificultades para identificar qué estaba provocando su deterioro, ya que la infección había comenzado a afectar varios órganos.

Se barajaron distintas posibilidades, como problemas en la vesícula biliar, enfermedad de Crohn o hepatitis.

Finalmente los médicos determinaron que la paciente padecía una neumonía grave que había evolucionado hacia una sepsis, una respuesta extrema del organismo ante una infección.

Debido a la gravedad del cuadro, Jennifer pasó diez días en cuidados intensivos, seis de ellos en coma inducido y con ventilación asistida.

Una bacteria en la sangre fue la causa

Los análisis posteriores, incluidos hemocultivos, permitieron identificar la bacteria responsable de la infección: Fusobacterium necrophorum, un microorganismo que puede originar infecciones severas y que en algunos casos comienza con un dolor intenso de garganta.

Durante su tratamiento, los médicos administraron grandes cantidades de antibióticos por vía intravenosa y realizaron un drenaje torácico para controlar las complicaciones respiratorias.

Tras despertar del coma, Jennifer describió la experiencia como traumática, aunque se mostró agradecida por haber sobrevivido.

Una experiencia que cambió su forma de reaccionar ante los síntomas

La experiencia marcó profundamente a la mujer. Un año después, en 2025, volvió a presentar un episodio de sepsis, pero esta vez actuó con rapidez al reconocer los síntomas iniciales.

En esa ocasión solo necesitó pasar una noche en el hospital y recibir tratamiento con antibióticos orales.

Jennifer afirma que ahora presta mucha más atención a las señales de su cuerpo y espera que su historia sirva para que otras personas busquen atención médica cuando los síntomas empeoran o persisten.

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