miércoles, 17 junio 2026
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Ni boca arriba ni boca abajo: expertos revelan la forma más saludable de dormir

La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño advierte que no existe una única postura ideal: factores como la respiración, dolores corporales o condiciones médicas determinan cuál es la mejor opción para cada persona.

Dormir bien no es solo cuestión de horas, sino también de cómo se descansa. En medio de un creciente interés por el bienestar integral, especialistas coinciden en que la posición al dormir puede marcar una diferencia importante en la salud física y mental, aunque no hay una regla universal que funcione para todo el mundo.

Cada cuerpo responde distinto. Personas con dolores musculares, problemas respiratorios, embarazo o trastornos como la apnea del sueño requieren posturas específicas para evitar molestias y mejorar la calidad del descanso. Por eso, más que buscar una única “posición perfecta”, la clave está en entender qué necesita cada organismo.

Dormir boca arriba, por ejemplo, suele verse como una alternativa favorable porque permite mantener la columna y el cuello en una posición neutral. Esto facilita una respiración más estable, siempre que se utilice una almohada adecuada. Sin embargo, no es una opción recomendable para todos. En quienes presentan dificultades respiratorias, esta postura puede empeorar los síntomas al favorecer la obstrucción de las vías aéreas.

En contraste, dormir de lado aparece como una de las opciones más equilibradas. Esta posición ayuda a mantener la alineación del cuerpo y puede reducir la presión en zonas sensibles. Además, algunos estudios sugieren que acostarse sobre el lado izquierdo favorece procesos naturales del organismo durante el sueño, como la eliminación de desechos del cerebro, lo que podría tener beneficios a largo plazo.

Desde una perspectiva práctica, muchos expertos recomiendan colocar una almohada entre las rodillas al dormir de lado, ya que esto ayuda a mantener una mejor postura y disminuye la tensión en la zona lumbar. Son ajustes simples que pueden generar cambios significativos en la calidad del descanso.

Por otro lado, dormir boca abajo es generalmente la postura menos aconsejada. Aunque algunas personas la encuentran cómoda, suele provocar presión en el cuello y desalineación de la columna, lo que a largo plazo puede traducirse en dolor o molestias. Aun así, quienes no logran cambiar este hábito pueden reducir el impacto utilizando soporte adicional en la zona de la cadera.

Más allá de la postura elegida, hay elementos que no se pueden pasar por alto: una buena almohada, un colchón adecuado y mantener una respiración fluida durante la noche son fundamentales para un descanso reparador.

En conclusión, no se trata de imponer una forma única de dormir, sino de encontrar la posición que permita al cuerpo relajarse sin generar tensión. Dormir bien es una necesidad básica, y pequeños cambios en la forma de hacerlo pueden tener un impacto real en la salud diaria.

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