El neurocientífico Gustavo Deco explicó que el cerebro adolescente atraviesa una etapa clave de transformación y que el entorno emocional influye directamente en la capacidad de aprender. Según el especialista, cuando una persona vive bajo estrés constante, el cerebro entra en “modo supervivencia”, priorizando reaccionar ante amenazas en lugar de concentrarse, memorizar o desarrollar nuevas habilidades. En cambio, un cerebro que se siente seguro y feliz funciona en “modo aprendizaje”, con mayor apertura para adquirir conocimientos y adaptarse.
Deco señaló que muchas familias ponen atención en la alimentación o el ejercicio físico, pero no siempre en la salud mental y educativa, a pesar de que el cerebro también necesita cuidados para desarrollarse correctamente. Durante la adolescencia, las conexiones neuronales cambian rápidamente: algunas se fortalecen y otras desaparecen según las experiencias, emociones y estímulos del entorno.
El investigador, que trabajó junto a equipos de la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad de Oxford y la Universidad de Budapest, analizó cómo evoluciona el cerebro en distintas etapas de la vida. Sus conclusiones muestran que la adolescencia es un periodo especialmente sensible, donde el bienestar emocional puede marcar diferencias importantes en el aprendizaje y el desarrollo personal.
Además, destacó que la pandemia dejó efectos profundos en muchos adolescentes. El aislamiento y el estrés emocional impactaron fuertemente el funcionamiento cerebral, incluso más que otros factores que suelen preocupar, como el uso excesivo de pantallas o celulares.
Para Deco, crear ambientes más tranquilos, seguros y emocionalmente saludables es fundamental para que los jóvenes puedan desarrollar mejor sus capacidades cognitivas, sociales y emocionales.


