lunes, 29 junio 2026
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Madre y su hijo con autismo fueron expulsados de un restaurante

Madre denuncia discriminación en restaurante británico por el comportamiento de su hijo con autismo

Un episodio que ha generado indignación en Reino Unido ocurrió recientemente cuando una madre denunció que le prohibieron la entrada a un restaurante junto a su hijo de cuatro años, que tiene autismo no verbal. La situación ha provocado un fuerte debate sobre la atención a personas con discapacidad en espacios públicos.

Zoe Glover, de 23 años, relató que acostumbraba llevar a su hijo a la cadena de restaurantes Greggs para comprar pizza y donas, ya que estas visitas rutinarias ayudan a mantenerlo tranquilo. Sin embargo, en su última salida, un empleado le informó que no podían atenderlos más, citando “el comportamiento del niño” durante una visita anterior.

“Me dijeron que el gerente había decidido que no nos podían servir por cómo se portó mi hijo el otro día”, contó Zoe al diario The Mirror. La madre explicó que, debido a su condición, Ruben no puede permanecer quieto por largos períodos y suele aplaudir o saltar, por lo que resulta difícil que se quede sentado varios minutos.

Una experiencia dolorosa y discriminatoria

Zoe aseguró que incluso recibió comentarios ofensivos del personal y calificó la situación como “discriminación por discapacidad”. “Nunca imaginé que a un niño de cuatro años le prohibirían la entrada. Estoy devastada, porque no todos comprenden estas condiciones”, agregó.

La madre pidió que el personal del restaurante reciba capacitación sobre atención a personas con discapacidad. Explicó que durante el incidente, Ruben no entendía lo que ocurría y terminó haciendo un berrinche, mientras todos los presentes los observaban. “Me sentí muy incómoda y esto aumenta el estrés diario que implica cuidar de un niño con autismo”, agregó.

La respuesta del restaurante

Greggs emitió un comunicado reconociendo el error y ofreciendo disculpas públicas. “Esto no refleja nuestra política y estamos tomando el asunto muy en serio. Nos disculpamos con la clienta y estamos investigando cómo ocurrió el incidente y cómo evitar que se repita”, indicaron.

Como gesto de compensación, le ofrecieron a Zoe un cupón simbólico de 15 libras (aproximadamente 20 dólares), pero la madre señaló que esto no alcanza para reparar el daño emocional. Además, le prometieron mantenerla informada sobre los resultados de la investigación interna.

Zoe confesó que, tras este episodio, ahora siente miedo de llevar a Ruben a otros comercios o restaurantes, por temor a nuevas situaciones de discriminación. “Siempre intento limpiar lo que dejamos, pero puede quedar algún envoltorio. Esto me dejó muy ansiosa”, concluyó.

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