martes, 23 junio 2026
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Las 16 expropiaciones del chavismo a convenios petroleros en Venezuela: estas fueron las empresas estadounidenses afectadas

La producción petrolera venezolana cayó un 73 % durante el régimen chavista. Las nacionalizaciones impulsadas por Hugo Chávez y las sanciones de Washington marcaron el colapso del sector energético.

Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, experimentó una de las caídas productivas más severas de su historia reciente. Desde 2015, la industria petrolera se ha desplomado, arrastrada por expropiaciones, conflictos legales internacionales y sanciones económicas, en un proceso iniciado durante el chavismo y profundizado bajo el régimen de Nicolás Maduro.

Durante una rueda de prensa el pasado sábado 3 de enero, tras anunciar la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, resumió la situación con una frase contundente: “El petróleo va a fluir como debe”, aludiendo al deterioro sostenido de la producción venezolana.

El origen del declive petrolero

Trump sostuvo que el bajo desempeño del sector energético venezolano es consecuencia directa de años de mala gestión estatal y confiscaciones de activos privados. Semanas antes, el 16 de diciembre, ya había advertido que mantendría un “bloqueo total” hasta que el régimen devolviera a Estados Unidos “el petróleo, las tierras y otros activos que previamente fueron robados”.

El mandatario también anunció su intención de que grandes compañías petroleras estadounidenses regresen al país para invertir miles de millones de dólares en la recuperación de la infraestructura.

Década de 1920: el nacimiento de la potencia petrolera

Aunque el primer pozo petrolero venezolano, Zumaque I, fue perforado en 1914, fue el reventón del pozo Barroso II en 1922, en el estado Zulia, el que reveló al mundo el potencial energético del país, con una producción cercana a los 100.000 barriles diarios.

Para 1928, tres compañías extranjeras dominaban el 98 % de la industria: Dutch Shell, Gulf Oil y Creole Petroleum, subsidiaria de Standard Oil Company of New Jersey, hoy ExxonMobil.

1943: la regla del “fifty-fifty”

En 1943, Venezuela aprobó una nueva Ley de Hidrocarburos que obligaba a las petroleras extranjeras a entregar el 50 % de sus ganancias al Estado. Esta política, conocida como fifty-fifty, entró en vigor en 1948 y fue impulsada por Juan Pablo Pérez Alfonzo, uno de los fundadores de la OPEP.

1976: la nacionalización del petróleo

El punto de inflexión llegó en 1976, cuando el presidente Carlos Andrés Pérez nacionalizó la industria y creó Petróleos de Venezuela (PDVSA). A partir de entonces, las empresas extranjeras solo podían operar en asociación con la estatal, que debía conservar al menos el 60 % de participación.

El Estado venezolano indemnizó a compañías estadounidenses como Exxon, Shell, Gulf y Mobil con cerca de 1.000 millones de dólares y bonos de deuda pública.

Las expropiaciones durante el chavismo

Con la llegada de Hugo Chávez al poder, las reglas volvieron a cambiar. En 2007, el gobierno tomó por decreto el control de proyectos donde participaban ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips, entre otras empresas extranjeras.

Dos años después, en 2009, el Estado expropió alrededor de 60 compañías de servicios petroleros, varias de ellas de capital estadounidense, consolidando el control absoluto del sector energético.

Demandas internacionales y fallos millonarios

Las expropiaciones derivaron en múltiples demandas ante tribunales internacionales. En 2019, el CIADI, órgano del Banco Mundial, ordenó a Venezuela pagar 8.700 millones de dólares a ConocoPhillips por la confiscación ilegal de proyectos entre 2007 y 2009.

Aunque PDVSA realizó pagos parciales por unos 700 millones de dólares, suspendió los desembolsos ese mismo año. En enero de 2025, el régimen de Maduro fracasó en su intento de anular la sentencia.

El caso ExxonMobil

ExxonMobil también ganó su litigio contra Venezuela. En 2014, el CIADI ordenó una indemnización inicial de 1.600 millones de dólares, que luego fue ajustada a cerca de 985 millones.

En septiembre de 2025, un juez federal en Washington D. C. falló nuevamente a favor de la petrolera estadounidense, ratificando la obligación de pago. Hasta ahora, no existe confirmación de que Venezuela haya cumplido con esa deuda.

Un legado de colapso energético

Las expropiaciones, la politización de PDVSA y la ruptura con empresas internacionales provocaron una contracción histórica de la producción petrolera, que cayó más de un 70 % durante el chavismo.

Hoy, con un nuevo escenario político y la intervención directa de Estados Unidos, el futuro del petróleo venezolano vuelve a colocarse en el centro del tablero geopolítico, mientras se reabre el debate sobre las consecuencias económicas de las nacionalizaciones impulsadas por el régimen.

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