martes, 23 junio 2026
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La nueva lucha por el poder en Venezuela: Cabello emerge como el mayor obstáculo interno

Un exembajador de EE. UU. advierte que la fragmentación del poder amenaza cualquier intento de cambio

La captura de Nicolás Maduro no trajo consigo la estabilidad que muchos anticipaban en Venezuela. Por el contrario, el escenario posterior revela una disputa interna marcada por desconfianza, tensiones y una estructura de poder dividida que podría comprometer seriamente la gobernabilidad del país. Así lo advirtió James Story, exembajador de Estados Unidos en Caracas, quien señaló a Diosdado Cabello como el principal factor de sabotaje dentro del nuevo orden encabezado por Delcy Rodríguez.

Según el exdiplomático, el poder real en Venezuela no está concentrado en una sola figura. Actualmente conviven tres núcleos con capacidad de decisión y presión. El primero lo conforma el estamento militar, bajo la influencia del ministro de Defensa Vladimir Padrino López, quien mantiene el control de las Fuerzas Armadas y sigue siendo un actor clave para la estabilidad institucional.

El segundo eje, y el más impredecible, es el liderado por Diosdado Cabello. Story sostiene que su poder no proviene de cargos formales, sino del control directo sobre los servicios de inteligencia y los grupos armados irregulares. Esta red le permite ejercer presión constante sobre cualquier intento de apertura política, negociación internacional o reforma interna.

El tercer bloque lo representaba la alianza entre Maduro y los hermanos Rodríguez, un esquema que se sostuvo por inercia política hasta que la intervención estadounidense sacó a Maduro del juego. Con Delcy Rodríguez en la presidencia, ese equilibrio se rompió y dejó expuestas las fisuras internas del régimen.

Para Story, Cabello se ha convertido en el mayor riesgo para la nueva administración. No solo porque concentra poder coercitivo, sino porque ha demostrado, en el pasado, su disposición a enviar mensajes violentos cuando percibe amenazas a su influencia. Esa capacidad de intimidación, asegura, condiciona cualquier decisión relevante que intente tomar el nuevo gobierno.

El exembajador también subrayó que Delcy Rodríguez enfrenta un panorama complejo: carece de respaldo sólido dentro del oficialismo, enfrenta resistencias internas abiertas y debe responder a una comunidad internacional que exige señales claras de cambio. En ese contexto, cualquier gesto hacia reformas políticas, reducción de la represión o modificaciones en alianzas estratégicas pasa inevitablemente por el visto bueno de Cabello.

Desde la perspectiva estadounidense, la prueba del control real del poder no está en los discursos, sino en los hechos. La permanencia de presos políticos, la continuidad de la represión y la falta de garantías jurídicas evidencian que el Estado sigue operando bajo las mismas lógicas de antes. Mientras esas condiciones no cambien, advierte Story, no habrá normalización de relaciones ni confianza internacional.

En el plano externo, el exdiplomático observa señales preocupantes de continuidad. El respaldo inmediato de potencias como China, Rusia e Irán a la nueva presidenta refuerza la percepción de que el sistema sigue intacto, solo con un cambio de rostro. Esa imagen, sostiene, aleja inversiones y profundiza el aislamiento.

Para James Story, el mayor desafío de Delcy Rodríguez no es solo gobernar un país en crisis, sino sobrevivir políticamente a la presión de un actor que, desde las sombras, sigue teniendo la capacidad de desestabilizarlo todo. En esa pugna silenciosa, Diosdado Cabello aparece como la pieza decisiva que define el rumbo inmediato de Venezuela.

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