La organización advierte que ciertos materiales reciclados usados en empaques alimentarios podrían liberar sustancias químicas peligrosas y partículas microscópicas capaces de afectar la salud humana a largo plazo.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) encendió las alertas internacionales tras advertir que algunos envases elaborados con materiales reciclados podrían estar contaminando alimentos con químicos tóxicos y microplásticos, un problema que ya preocupa a científicos y autoridades sanitarias en distintos países.
Según el informe citado por medios internacionales, el riesgo surge principalmente cuando plásticos reciclados provenientes de productos industriales, electrónicos o artículos no aptos para uso alimentario terminan reutilizándose en empaques de comida y bebidas. Esto podría provocar que sustancias peligrosas migren directamente hacia los alimentos que consumen millones de personas todos los días.
La FAO explicó que, aunque el reciclaje es fundamental para reducir la contaminación ambiental y disminuir los desechos plásticos, también es necesario reforzar los controles de calidad y trazabilidad de los materiales reciclados que llegan a la industria alimentaria.
Entre las principales preocupaciones están los llamados “contaminantes invisibles”: residuos químicos, metales pesados, tintas industriales y partículas microscópicas de plástico que podrían acumularse en el cuerpo humano con el tiempo. Investigaciones recientes incluso relacionan la exposición prolongada a algunos de estos compuestos con alteraciones hormonales, problemas metabólicos y posibles efectos sobre el sistema inmunológico.
El organismo internacional señaló que el problema no se limita a una región específica, sino que podría tener alcance global debido al enorme crecimiento de la industria del reciclaje y al uso masivo de empaques plásticos en supermercados, restaurantes y cadenas de distribución de alimentos.
Además, especialistas advierten que los microplásticos ya han sido detectados en agua potable, pescados, sal, frutas e incluso en organismos humanos, lo que aumenta la preocupación sobre su impacto acumulativo en la salud.
La FAO insiste en que el desafío no es abandonar el reciclaje, sino mejorar las tecnologías y regulaciones para garantizar que los materiales reutilizados sean seguros para entrar en contacto con alimentos. Entre las medidas propuestas están reforzar los sistemas de clasificación de residuos, aumentar las pruebas de seguridad y limitar el uso de ciertos materiales reciclados en productos alimenticios.
Mientras tanto, expertos recomiendan a los consumidores reducir, cuando sea posible, el uso de envases plásticos para alimentos calientes, evitar reutilizar recipientes deteriorados y optar por materiales más estables como vidrio o acero inoxidable para almacenar comida en casa.


