lunes, 29 junio 2026
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Estados Unidos asegura tener la ubicación de Nicolas Maduro:’Están infiltrados y vigilados’

La tensión política entre Washington y Caracas volvió a subir de tono en los últimos días. Lo que en apariencia parecía una denuncia más de la administración de Nicolás Maduro, esta vez se combina con declaraciones de alto calibre en Estados Unidos y con nuevas revelaciones que alimentan la especulación sobre un posible movimiento militar en la región.

El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, afirmó en una entrevista con The New York Times que el gobierno de Donald Trump prepara “la operación militar más importante de su segundo mandato”. Aunque no mencionó a Venezuela de forma explícita, sí dejó claro que el foco estaría en las llamadas “organizaciones narcoterroristas”, un término que desde hace años Washington utiliza para referirse al entorno de Maduro y sus aliados.

En Caracas, la reacción fue inmediata. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, denunció que aviones de inteligencia estadounidenses no solo sobrevuelan el espacio aéreo venezolano de manera recurrente, sino que ahora lo hacen también en horarios nocturnos y de madrugada, lo cual —según dijo— evidencia un incremento en las maniobras de vigilancia. Padrino incluso aseguró que durante agosto se triplicaron estas operaciones de exploración, lo que a su juicio responde a un plan para justificar una intervención militar contra el presidente Maduro.

El canciller Yván Gil también se sumó a las críticas al reportar que una unidad de la Marina de Estados Unidos mantuvo retenida por ocho horas a una embarcación con nueve pescadores venezolanos. Para el gobierno bolivariano, estos incidentes no son aislados, sino parte de una estrategia de presión que busca desestabilizar al régimen.

Mientras tanto, en redes sociales circuló otra pieza que elevó la polémica: Marshall Billingslea, exfuncionario del Departamento del Tesoro durante la era Trump y con experiencia en operaciones especiales bajo George W. Bush, divulgó un mensaje acompañado de un video y una fotografía que describen con detalle un supuesto búnker subterráneo de Nicolás Maduro. Según su versión, la estructura tendría cinco niveles, 40 metros de profundidad, capacidad para 150 personas y estaría ubicada debajo de la sala de llegadas presidenciales en Caracas.

Aunque la veracidad de esa información no ha sido confirmada, su difusión se interpreta como una señal de que exfiguras vinculadas a la seguridad estadounidense manejan datos precisos —o al menos quieren hacer ver que los manejan— sobre los movimientos y refugios del mandatario venezolano.

Para Costa Rica y Centroamérica, este cruce de advertencias no pasa inadvertido. Una eventual escalada militar en Venezuela podría tener efectos directos en los flujos migratorios de la región, en la estabilidad de los mercados energéticos y en la dinámica diplomática del continente. Recordemos que el Caribe y Sudamérica son rutas sensibles para el narcotráfico, un fenómeno que ya golpea con fuerza a países como el nuestro.

Si bien no hay confirmación oficial de que Estados Unidos esté por ejecutar una operación militar, el escenario actual revela una estrategia de mensajes calculados, donde cada parte busca posicionar su relato: Washington plantea que actúa contra el narcoterrorismo, mientras Caracas asegura ser víctima de hostigamiento y de intentos de intervención. Entre tanto, la comunidad internacional observa con cautela, preguntándose si estas tensiones desembocarán en hechos concretos o si quedarán en un nuevo episodio de la prolongada confrontación entre ambas naciones.

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