La capital iraní volvió a amanecer entre columnas de humo y sirenas. Durante la madrugada de este 3 de marzo, se reportaron bombardeos contra puntos estratégicos en el centro de Teherán, en una ofensiva atribuida a Estados Unidos y Israel.
De acuerdo con el Ejército israelí, los ataques se concentraron en un complejo gubernamental que alberga la oficina presidencial, el edificio del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y un centro de formación de oficiales. El comunicado militar describió la operación como un golpe directo al “complejo de mando del régimen iraní”.
Objetivos sensibles en la capital
Las instalaciones afectadas se encuentran a escasa distancia del área donde, el pasado 28 de febrero, murió el líder supremo iraní, Alí Jamenei, junto a varios altos mandos, tras una ofensiva coordinada contra infraestructura militar y de misiles. Ese hecho marcó un punto de quiebre en el conflicto y abrió la puerta a una cadena de represalias.
Analistas internacionales advierten que atacar sedes políticas en el corazón de la capital eleva significativamente el nivel del enfrentamiento, pues deja de centrarse únicamente en bases militares periféricas y entra de lleno en estructuras de dirección estratégica.
Advertencia desde Arabia Saudita
En paralelo, la embajada estadounidense en Riad alertó sobre la posibilidad de un ataque inminente con misiles y drones en territorio saudí. La advertencia generó preocupación regional, ya que Arabia Saudita alberga instalaciones energéticas clave y mantiene una posición geopolítica determinante en el Golfo Pérsico.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que creía que Teherán podría lanzar un golpe primero, lo que, según sus palabras, justificó la respuesta anticipada. Sus declaraciones refuerzan la narrativa de una estrategia preventiva ante la amenaza de misiles iraníes contra aliados en la región.
Respuesta iraní y aumento de víctimas
Irán no tardó en reaccionar. Reportes oficiales confirman lanzamientos de misiles contra territorio israelí y posiciones estadounidenses en distintos puntos de Medio Oriente. El intercambio de ataques ha incrementado el temor de una expansión del conflicto hacia otros actores regionales.
La Media Luna Roja iraní actualizó este 2 de marzo la cifra de fallecidos a 787 personas tras los bombardeos de los últimos días. Solo en la más reciente revisión se sumaron 232 nuevas víctimas respecto al balance anterior. Los datos reflejan el impacto humano que ya está dejando la confrontación.
Riesgo de una escalada mayor
Organismos internacionales han insistido en llamados a la moderación, advirtiendo que un enfrentamiento abierto entre potencias con capacidad militar avanzada podría desestabilizar aún más el mercado energético global y la seguridad en Medio Oriente.
El conflicto, que inició con ataques selectivos contra infraestructura militar, ahora alcanza sedes gubernamentales y capitales estratégicas, en un escenario que mantiene en vilo a la comunidad internacional.


