lunes, 15 junio 2026
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El telescopio James Webb revela nuevas pistas sobre el misterioso origen de una luna de Neptuno

Los científicos creen que Nereida podría ser el único satélite intacto que sobrevivió al caos provocado por la llegada de Tritón hace miles de millones de años.

Nuevas observaciones realizadas por el Telescopio Espacial James Webb han permitido a los astrónomos reconstruir parte de la historia oculta del sistema de lunas de Neptuno. Los datos sugieren que Nereida, la tercera luna más grande del planeta, podría ser el último satélite original que logró sobrevivir a un antiguo episodio de destrucción ocurrido en los primeros tiempos del Sistema Solar.

Durante décadas, los investigadores pensaron que Nereida era un objeto capturado desde el Cinturón de Kuiper, una vasta zona repleta de cuerpos helados situada más allá de Neptuno. Sin embargo, el análisis de su composición química mediante observaciones infrarrojas del James Webb mostró características diferentes a las de los objetos conocidos de esa región.

Los resultados revelaron una superficie rica en hielo de agua y con presencia de dióxido de carbono, una composición que se asemeja más a la de algunas lunas regulares de Urano que a la de los cuerpos del Cinturón de Kuiper. Este hallazgo llevó a los científicos a reconsiderar el origen del satélite.

La hipótesis plantea que, hace más de 4.000 millones de años, Tritón fue capturado por la gravedad de Neptuno. Su llegada habría provocado enormes alteraciones en el sistema de lunas existente, generando colisiones y destruyendo gran parte de los satélites originales. Según las simulaciones realizadas por los investigadores, Nereida habría sido uno de los pocos cuerpos capaces de sobrevivir a ese proceso, aunque quedó desplazada hacia una órbita muy excéntrica.

Los expertos consideran que este descubrimiento podría ayudar a comprender mejor cómo se forman y evolucionan los sistemas de lunas alrededor de los gigantes helados del Sistema Solar. También refuerza el papel del telescopio James Webb como una herramienta clave para estudiar objetos extremadamente lejanos que apenas pueden observarse desde la Tierra.

A pesar de los avances, los científicos señalan que todavía se necesitan más observaciones para confirmar definitivamente la teoría. Actualmente, la única nave que ha visitado Neptuno es la Voyager 2, que realizó un sobrevuelo histórico en 1989 y tomó la única imagen cercana existente de Nereida. Una futura misión al planeta podría resolver de manera definitiva el misterio sobre el origen de esta singular luna.

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