Un estudio publicado en Journal of Affective Disorders señala que consumir entre dos y tres tazas de café al día se asocia con menor riesgo de estrés y mejor salud mental.
Tomarse un cafecito no solo es parte de la rutina de muchos, también podría tener efectos positivos en el bienestar emocional si se consume con moderación. Así lo sugiere una investigación internacional que analizó durante más de una década la relación entre esta bebida y la salud mental.
El estudio, liderado por especialistas de la Universidad de Fudan, evaluó a más de 460 mil personas durante un periodo superior a 13 años. Los resultados apuntan a que quienes consumen entre dos y tres tazas diarias presentan un menor riesgo de desarrollar trastornos relacionados con el estado de ánimo y el estrés.
La clave, según los investigadores, está en la cantidad. El análisis identificó una especie de “punto ideal” donde el beneficio es mayor. Este rango moderado mostró efectos positivos consistentes, independientemente del tipo de café consumido, ya fuera tradicional, instantáneo o descafeinado.
Sin embargo, el panorama cambia cuando se excede el consumo. Superar las cinco tazas al día podría generar el efecto contrario, incrementando la ansiedad y afectando el equilibrio emocional. Es decir, más no siempre es mejor.
¿Por qué el café puede ayudar?
Los expertos explican que el café actúa en varios niveles del organismo. Por un lado, la cafeína influye en neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, relacionados con el estado de ánimo. Por otro, contiene compuestos con propiedades antiinflamatorias que ayudan a reducir el estrés oxidativo.
Además, al aumentar el estado de alerta, puede facilitar que las personas mantengan hábitos saludables como hacer ejercicio o socializar, factores que también inciden en la salud mental.
No es una solución mágica
Aunque los resultados son alentadores, los especialistas insisten en que el café no reemplaza otras prácticas esenciales. Dormir bien, alimentarse adecuadamente y mantener una rutina equilibrada siguen siendo fundamentales para manejar el estrés.
Incluso se identificaron diferencias en cómo el cuerpo procesa la cafeína. Por ejemplo, algunas personas —especialmente mujeres— podrían metabolizarla más lentamente, lo que influye en los efectos percibidos.
En síntesis, el café puede ser un aliado si se consume con medida. En países como Costa Rica, donde esta bebida forma parte de la vida diaria, el hallazgo refuerza una idea sencilla: disfrutarlo con equilibrio podría aportar más que solo energía para empezar el día.


