La tensión militar entre Estados Unidos, Israel e Irán volvió a colocar en el centro del debate internacional a uno de los puntos geográficos más sensibles para la economía global: el estrecho de Ormuz. Tras los recientes bombardeos en la región, las autoridades iraníes anunciaron el cierre de este paso marítimo y advirtieron que cualquier barco que intente cruzarlo podría convertirse en objetivo de la Guardia Revolucionaria.
La decisión provocó una inmediata reacción en los mercados energéticos y financieros, debido al papel determinante que juega este corredor para el transporte de petróleo y gas natural en el planeta.
Un paso pequeño con impacto gigantesco
El estrecho de Ormuz es una franja marítima relativamente angosta que separa a Irán de la península arábiga. En algunos sectores apenas alcanza los 60 kilómetros de ancho, pero su importancia estratégica es desproporcionadamente grande.
Por este punto circula más de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo, según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía. Además, cerca del 20% de los cargamentos globales de gas natural licuado también atraviesan esta ruta.
Esta dependencia explica por qué cualquier interrupción en el tránsito marítimo genera alarma inmediata en los mercados internacionales.
Petroleros detenidos y precios al alza
El impacto del conflicto ya comenzó a sentirse en el tráfico marítimo. Los bombardeos registrados en los últimos días obligaron a suspender temporalmente la navegación de grandes buques petroleros y gaseros en la zona.
De acuerdo con reportes de navegación comercial, al menos 150 superpetroleros permanecen detenidos a ambos lados del estrecho mientras esperan que la situación militar se estabilice.
La incertidumbre generó una reacción rápida en los mercados energéticos: el petróleo Brent, referencia internacional, registró un incremento cercano al 7%, el mayor salto en aproximadamente nueve meses.
Países del Golfo con exportaciones en riesgo
El cierre de Ormuz afecta especialmente a las economías productoras de hidrocarburos en el Golfo Pérsico. Varias naciones dependen casi totalmente de este paso para exportar su energía.
Entre los países más expuestos se encuentran:
• Emiratos Árabes Unidos
• Qatar
• Baréin
• Kuwait
Arabia Saudí cuenta con una vía alternativa mediante el oleoducto Este-Oeste, construido en la década de 1980. Sin embargo, esta infraestructura tiene una capacidad limitada y reduce considerablemente el volumen de exportaciones posibles.
Mientras el país puede producir alrededor de 10 millones de barriles diarios, el sistema alternativo permite movilizar apenas cerca de la mitad de esa cifra.
Asia, el principal destino del crudo que pasa por Ormuz
Cada día cruzan el estrecho aproximadamente 14,5 millones de barriles de petróleo. La mayor parte de ese volumen tiene como destino el mercado asiático.
Entre los países que dependen con mayor fuerza de este flujo energético destacan:
• China
• India
• Japón
• Corea del Sur
En el caso chino, cerca de una cuarta parte del petróleo proveniente de la región del Golfo llega a través de esta ruta marítima.
Europa enfrenta el impacto de forma indirecta
Aunque el continente europeo no depende directamente del estrecho de Ormuz en la misma proporción que Asia, las consecuencias del cierre podrían sentirse en los precios internacionales.
Si el suministro global se reduce, los grandes compradores asiáticos podrían buscar petróleo en otros mercados, lo que aumentaría la competencia por los cargamentos disponibles y presionaría los precios del crudo.
Este escenario recuerda la crisis energética que vivió Europa tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, cuando el costo del gas y la electricidad alcanzó niveles récord.
Una posición energética más diversificada
A diferencia de aquel momento, Europa llega a esta nueva tensión geopolítica con una matriz energética más diversificada.
Actualmente, una parte importante del petróleo que consume proviene de países como:
• Noruega
• Estados Unidos
• Kazajistán
• Libia
• Nigeria
En conjunto, estos proveedores representan más de la mitad de las importaciones de crudo del bloque europeo.
Sin embargo, Arabia Saudí e Irak continúan siendo abastecedores relevantes, responsables de aproximadamente el 14,5% del petróleo que importa la Unión Europea.
El mercado del gas también refleja la incertidumbre
El conflicto también está afectando el mercado del gas natural. Una porción del gas natural licuado que llega a Europa procede de Qatar, país que exporta gran parte de su producción a través del estrecho de Ormuz.
Aunque su participación ronda cerca del 6% del total de GNL que consume la Unión Europea, la incertidumbre generada por el conflicto ya está impactando los precios.
En los últimos días, el gas europeo ha registrado aumentos superiores al 40%, mientras varias bolsas del continente experimentaron caídas ante la volatilidad energética.
Un punto geográfico que influye en toda la economía global
Pese a su tamaño reducido, el estrecho de Ormuz es uno de los engranajes más sensibles del comercio mundial de energía. La estabilidad de esta ruta marítima incide directamente en el precio del petróleo, el suministro de gas y el comportamiento de los mercados financieros.
Por esta razón, el desarrollo del conflicto en Medio Oriente y las decisiones que adopten las potencias involucradas en los próximos días serán determinantes para definir si el tránsito marítimo puede normalizarse o si la presión sobre los mercados energéticos continuará aumentando.


