El gobierno de Estados Unidos confirmó que Cuba no será incluida en la flexibilización temporal de sanciones, lo que impide que la isla reciba petróleo proveniente de Rusia en un momento marcado por una profunda crisis energética.
La decisión representa un endurecimiento de la política exterior estadounidense hacia La Habana, en un contexto donde la escasez de combustible ha generado afectaciones en el suministro eléctrico y en actividades económicas clave dentro del país caribeño.
Operaciones militares escalan en punto clave del petróleo mundial
En paralelo a esta medida, Washington ha intensificado su presencia militar en el estratégico Estrecho de Ormuz, una zona crítica para el comercio energético global.
El despliegue incluye aviones A-10, helicópteros Apache y unidades de marines, con el objetivo de garantizar la seguridad del tránsito marítimo frente a posibles amenazas provenientes de Irán.
De acuerdo con reportes, más de 120 embarcaciones iraníes han sido destruidas o dañadas como parte de estas operaciones, aunque las autoridades estadounidenses advierten que aún persiste un riesgo significativo.
Persisten amenazas pese a ofensiva militar
A pesar de los golpes estratégicos, Irán mantiene capacidad operativa mediante lanchas rápidas, drones, minas marítimas y misiles, lo que mantiene en alerta a las fuerzas desplegadas en la región.
El Estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos más sensibles del planeta, ya que por esta vía circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa a nivel mundial.
Impacto global en precios y economía
Las tensiones en esta zona ya comienzan a reflejarse en los mercados internacionales. El riesgo de bloqueos o interrupciones en el tránsito ha impulsado al alza los precios del crudo, generando preocupación sobre posibles efectos en cadena en la economía global.
El escenario combina presión energética, despliegue militar y conflictos geopolíticos, configurando un panorama de alta incertidumbre para el comercio internacional y el abastecimiento de combustibles.


