Especialistas advierten que cambios en el comportamiento, falta de energía y aislamiento podrían ser señales de un problema emocional y no simplemente cansancio o “vagancia”.
Aunque muchas personas creen que sus mascotas simplemente están más tranquilas o durmiendo demasiado, veterinarios aseguran que algunos perros y gatos podrían estar atravesando cuadros de depresión sin que sus dueños lo noten.
Expertos explican que los animales también pueden verse afectados emocionalmente por situaciones como cambios en la rutina, mudanzas, la pérdida de otro animal, separación de sus dueños o ambientes con mucho estrés. En varios casos, estas emociones terminan reflejándose en su comportamiento diario.
Entre las señales más comunes están la pérdida de interés por jugar, dormir más de lo habitual, dejar de comer igual, esconderse constantemente o evitar el contacto con las personas. Algunos perros incluso pueden mostrarse más irritables, mientras que ciertos gatos se vuelven más aislados y distantes.
Los especialistas advierten que muchas veces estas conductas se confunden con simple pereza o envejecimiento, lo que retrasa la atención necesaria. Por eso recomiendan observar si los cambios duran varios días seguidos o si el animal deja de disfrutar actividades que antes le gustaban.
También señalan que el estado emocional de los dueños puede influir en las mascotas, ya que perros y gatos suelen percibir tensiones, tristeza o ansiedad dentro del hogar.
Veterinarios recomiendan primero descartar problemas físicos mediante una revisión médica, porque algunas enfermedades también pueden provocar cansancio, apatía o cambios de humor en los animales.
Para ayudar a una mascota con depresión, aconsejan mantener rutinas estables, dedicar más tiempo de juego y compañía, estimular la actividad física y evitar ambientes estresantes. En casos más complejos, podría ser necesario apoyo especializado.


