jueves, 25 junio 2026
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División global por detención de Maduro: ONU alerta y gobiernos fijan postura

La detención de Nicolás Maduro provoca una ola de reacciones y abre un debate global

La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos no solo generó un remezón interno en Venezuela, sino que desató una inmediata respuesta de la comunidad internacional, evidenciando profundas divisiones sobre el uso de la fuerza, el respeto al derecho internacional y el futuro político del país sudamericano.

Desde organismos multilaterales hasta gobiernos de América Latina, Europa y potencias globales, las reacciones han ido desde la condena abierta hasta el respaldo explícito a la operación estadounidense.

La ONU expresa alarma y llama a respetar la soberanía

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, manifestó su preocupación por la detención de Maduro y advirtió sobre los riesgos que este tipo de acciones representan para el orden internacional. El jefe de la ONU subrayó la necesidad de respetar la soberanía de los Estados y el derecho internacional, al tiempo que instó a evitar una escalada mayor del conflicto.

En esa misma línea, Rusia solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, argumentando que lo ocurrido constituye una amenaza a la estabilidad global y sienta un precedente peligroso en las relaciones entre Estados.

América Latina se inclina por la vía diplomática

En la región, varias voces coincidieron en rechazar el uso de la fuerza como mecanismo para resolver la crisis venezolana.

México, por medio de la presidenta Claudia Sheinbaum, reiteró su histórica posición de no intervención y defendió una salida pacífica basada en el diálogo entre venezolanos. Colombia, por su parte, elevó el tono. El presidente Gustavo Petro calificó la operación como una agresión externa y defendió el derecho de los pueblos a la autodeterminación.

Brasil también se sumó a las críticas. El mandatario Luiz Inácio Lula da Silva fue enfático al señalar que la captura de Maduro representa, a su juicio, una violación flagrante de la normativa internacional, y advirtió sobre las consecuencias de normalizar este tipo de acciones.

Chile mantuvo una postura más moderada. El presidente Gabriel Boric apostó por el multilateralismo y el diálogo como únicas herramientas legítimas para enfrentar la crisis venezolana, insistiendo en que las soluciones duraderas no se imponen por la fuerza.

Europa pide desescalada y transición política

Desde el continente europeo, las reacciones fueron más diversas. El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, llamó a la desescalada del conflicto y al estricto respeto del derecho internacional, evitando pronunciarse directamente sobre la legalidad de la captura.

La Unión Europea, a través de su presidenta Ursula von der Leyen, expresó su respaldo al pueblo venezolano y señaló la necesidad de avanzar hacia una transición política pacífica, con garantías democráticas y respeto a los derechos humanos.

Ucrania, en tanto, adoptó un discurso más crítico hacia el chavismo. El presidente Volodímir Zelenski defendió la promoción de la democracia y los derechos humanos, y cuestionó abiertamente la permanencia de Maduro en el poder, aunque sin respaldar explícitamente el uso de la fuerza.

Posturas opuestas marcan la escena internacional

Entre las reacciones más contrastantes estuvo la de Argentina. El presidente Javier Milei celebró públicamente el ataque estadounidense y sostuvo que la acción abre una oportunidad para la “libertad” del pueblo venezolano, alineándose con la narrativa de Washington.

Este mosaico de posiciones deja en evidencia la fractura internacional frente a la crisis venezolana y plantea interrogantes sobre el rumbo que tomará el país en los próximos días, así como sobre el impacto que este episodio tendrá en el equilibrio geopolítico de la región.

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