sábado, 20 junio 2026
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Cazado por el corazón: La caída de «El Mencho» no fue suerte, fue espionaje

«Donde pone el ojo, pone la bala»: La inteligencia militar mexicana no buscó al escurridizo criminal, sino a su pareja sentimental. Un seguimiento silencioso de semanas terminó en una lluvia de plomo en Tapalpa que sacudió los cimientos del crimen organizado.

En el mundo del narcotráfico, dicen que los hombres más poderosos no caen por falta de dinero o armas, sino por dos cosas: el teléfono o las mujeres. Para Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», la historia se repitió con una precisión de guion de cine. La muerte del líder absoluto del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no fue un golpe de suerte en un patrullaje de rutina; fue el resultado de una operación quirúrgica donde el «Talón de Aquiles» del capo fue su propia vida sentimental.

Las autoridades mexicanas confirmaron lo que era un secreto a voces en los círculos de inteligencia: llegarle a «El Mencho» era imposible si se le rastreaba directamente a él, pues su seguridad era paranoica y extrema. La estrategia cambió cuando decidieron seguir a la mujer.

El «trabajo de hormiga»: Semanas en la sombra

El operativo no se armó de la noche a la mañana. Agentes de inteligencia de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Nacional dedicaron semanas enteras a un «trabajo de filigrana» (seguimiento detallado y paciente).

El objetivo no era el capo, sino una mujer identificada como su vínculo afectivo más cercano y punto de enlace con el mundo exterior. Al monitorear sus movimientos, compras y desplazamientos discretos, los agentes lograron triangular una ubicación que no aparecía en el mapa delictivo habitual: una propiedad fortificada en la zona montañosa de Tapalpa, Jalisco. La mujer, sin saberlo, se convirtió en el GPS humano que guio a las fuerzas especiales hasta la guarida del «Señor de los Gallos».

Tapalpa bajo fuego: La batalla final

Cuando la inteligencia confirmó que «el objetivo» estaba en la finca, se dio la luz verde. Pero capturar a «El Mencho» no iba a ser como detener a un carterista en San José centro. La propiedad estaba resguardada por un anillo de seguridad de élite del CJNG, equipado para una guerra convencional.

El inventario del terror: Al llegar las fuerzas federales, fueron recibidas con una potencia de fuego brutal. Los sicarios intentaron repeler el asedio utilizando vehículos blindados artesanales (conocidos como «monstruos») y armamento de guerra, incluyendo lanzacohetes capaces de derribar helicópteros. Sin embargo, el factor sorpresa y la superioridad táctica del Ejército mexicano lograron romper el cerco defensivo. El enfrentamiento fue feroz, pero concluyó con la neutralización del capo.

Análisis: El patrón de los grandes capos

La caída de Oseguera Cervantes se suma a una larga lista de líderes criminales que, a pesar de tener ejércitos privados, terminan siendo ubicados por sus conexiones personales. Para Costa Rica y el resto de Centroamérica, este golpe significa una sacudida en el tablero. El CJNG no es solo una banda local mexicana; es una transnacional del crimen con tentáculos que mueven cocaína desde el sur del continente hasta Estados Unidos y Europa.

Ahora, la gran pregunta que queda en el aire es: ¿Quién heredará el trono de sangre y si esa sucesión vendrá acompañada de más violencia o de una fragmentación del cartel?

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