El gobierno de Nicaragua instruyó a estructuras partidarias, comités comunitarios y fuerzas de seguridad a supervisar comunidades y redes sociales para detectar cualquier expresión crítica o de apoyo a acontecimientos internacionales, como la reciente detención del expresidente venezolano Nicolás Maduro.
El gobierno de Nicaragua, bajo la dirección de Rosario Murillo, ha decidido ampliar de manera significativa la vigilancia en barrios, comunidades y plataformas digitales, en un contexto de creciente tensión política en la región tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por Estados Unidos.
Las instrucciones emitidas incluyen que las estructuras del partido y los llamados Consejos del Poder Ciudadano estén atentos a comentarios, actitudes y publicaciones de los ciudadanos, generando reportes que serán entregados directamente a las autoridades. Esta medida combina vigilancia en espacios públicos con monitoreo digital, buscando identificar cualquier forma de apoyo a acciones consideradas “golpistas” por el régimen sandinista.
Vigilancia territorial y digital
Las órdenes de Murillo contemplan el despliegue de redes de control comunitario que funcionan a través de comités locales y estructuras del partido. El objetivo es supervisar la actividad cotidiana en barrios, detectando manifestaciones, eventos o expresiones que el gobierno interprete como una amenaza a la estabilidad.
Además, la vigilancia se extiende a las redes sociales, donde se supervisan comentarios y publicaciones de los ciudadanos, especialmente aquellos que muestren simpatía o apoyo a acontecimientos externos que puedan afectar la imagen del régimen.
Patrón de control social
Expertos en derechos humanos advierten que estas medidas reflejan un patrón sistemático de control social y represión en Nicaragua. Desde las protestas de 2018, se ha observado cómo el Estado incrementa la supervisión sobre la población, generando un clima de autocensura y temor.
Los comités comunitarios, junto con las fuerzas de seguridad, cumplen un papel clave en este esquema. Su función no se limita a reportar delitos o disturbios; también documentan opiniones y actitudes de los ciudadanos, lo que condiciona la libertad de expresión y la participación cívica.
Impacto sobre la sociedad
Analistas señalan que la ampliación de la vigilancia no solo responde a eventos externos, como la captura de Maduro, sino que busca consolidar el control interno. La percepción de los ciudadanos es clara: cualquier comentario crítico, incluso sobre asuntos internacionales, puede ser motivo de sanción. Esto refuerza un ambiente de miedo y autocensura.
Contexto regional
Esta intensificación del control social coincide con un periodo de alta tensión política en América Latina, en el que la reacción de gobiernos aliados ante la captura de Maduro ha sido observada de cerca. Mientras las autoridades nicaragüenses defienden estas medidas como necesarias para mantener la “paz y la estabilidad”, los críticos advierten sobre los riesgos que representan para las libertades fundamentales y la democracia en el país.


