Una comunidad del noroeste de Río de Janeiro intenta asimilar una tragedia que parece salida de una serie oscura, pero que ocurrió en la vida real. En la ciudad de Itaperuna, un adolescente de 14 años asesinó a sus padres y a su hermanito de tres años, escondió los cuerpos en el estanque de la casa y, tras ser detenido, soltó una frase que heló la sangre: “Lo volvería a hacer”.
Un crimen meticuloso y sin remordimientos
Los hechos ocurrieron el pasado sábado 21 de junio. Según la policía, el joven esperó a que sus padres se durmieran, tomó el arma de fuego registrada a nombre de su padre y les disparó en la cabeza. Luego, le disparó a su hermanito en el cuello.
Con una frialdad escalofriante, el muchacho utilizó un producto de limpieza para arrastrar los cuerpos hasta el estanque que estaba a unos pocos metros del dormitorio principal. Ahí los ocultó por días. Cuando fue interrogado, no mostró señales de arrepentimiento, según confirmó el comisario Carlos Augusto Guimarães, jefe de la policía de Itaperuna. “No solo no se arrepiente, sino que aseguró que lo haría de nuevo”, agregó.

¿Amor adolescente o ambición financiera?
La investigación gira en torno a dos posibles móviles que, aunque impactantes, están siendo analizados por su peso psicológico:
1. Una relación virtual a distancia con una joven de 15 años, residente en Mato Grosso, a quien conoció a través de un videojuego en línea.
2. La intención de cobrar un fondo de garantía de desempleo por 33 mil reales (unos 6000 dólares), correspondiente al padre.
El adolescente habría recibido un “ultimátum” de su novia virtual para concretar el encuentro. Ante la negativa de sus padres de permitir el viaje, se presume que el muchacho optó por eliminarlos. Además, en su mochila, la policía encontró los teléfonos celulares de sus familiares y registros de búsqueda sobre cómo cobrar seguros de personas fallecidas.
Incluso, ya había estado buscando empleo en Água Boa, la ciudad donde vive la joven, según confirmaron las autoridades.
Una historia que se vino abajo con una mentira mal armada
La alerta la dio la abuela paterna, quien notó que no lograba comunicarse con su hijo, su nuera ni su nieto menor. Cuando los familiares intentaron hablar con el joven, este les dijo que su hermanito se había tragado un vidrio y que sus padres lo habían llevado al hospital. La versión rápidamente generó dudas.
Fue un tío quien logró hacer que el adolescente confesara lo sucedido, lo que activó el allanamiento en la casa y el descubrimiento de los cuerpos.
Un perfil inquietante
Los investigadores han descrito al menor como un joven calculador, con tendencia al egocentrismo y pensamiento frío. “No parecía actuar por impulso. Fue metódico. Es posible que haya planificado esto con antelación”, indicó Guimarães. Aunque se descarta por ahora una condición psicótica, el análisis forense sigue en curso.
El caso ha generado debate nacional en Brasil sobre la influencia de los vínculos virtuales, la salud mental adolescente, el acceso a armas en el entorno familiar y la posible desconexión emocional dentro de algunos hogares.
Reflexión para la región
Este crimen conmueve no solo a Brasil, sino a toda América Latina, donde las familias, la tecnología y la falta de control parental convergen en entornos a veces propicios para tragedias difíciles de prever.
En países como Costa Rica, donde los adolescentes pasan cada vez más tiempo en línea y muchos padres enfrentan dificultades para supervisar lo que consumen o con quién se relacionan virtualmente, este caso nos recuerda la importancia de hablar abiertamente sobre emociones, frustraciones y límites.
El menor permanece bajo internamiento judicial y se enfrenta a una posible imputación por triple homicidio y ocultamiento de cadáveres. Mientras tanto, la sociedad intenta entender cómo una combinación de desamor adolescente, acceso a un arma y falta de control emocional terminó en uno de los crímenes más impactantes del año.


