sábado, 20 junio 2026
- Publicidad -

Primer ministro de Bélgica exige al papa Francisco «medidas concretas» contra el abuso sexual y el encubrimiento de la Iglesia

Durante la visita del papa Francisco a Bélgica, el primer ministro Alexander De Croo criticó duramente a la Iglesia católica por su legado de abusos sexuales y encubrimientos, exigiendo «medidas concretas» para rectificar el pasado y dar prioridad a las víctimas. Este discurso marcó uno de los momentos más contundentes dirigidos al pontífice en una visita oficial, donde el protocolo diplomático suele evitar las críticas abiertas.

De Croo, hablando ante miembros de la realeza, el clero y figuras políticas en el Castillo de Laeken, dejó claro que las víctimas deben ocupar un lugar central en cualquier intento de sanación, afirmando que tienen derecho a la verdad y a que se reconozcan las faltas cometidas. Su discurso fue respaldado por el rey Felipe, quien también exigió a la Iglesia trabajar incesantemente para expiar los crímenes y ayudar a las víctimas a sanar.

El escándalo de abusos sexuales ha afectado profundamente a la sociedad belga, donde durante más de dos décadas se han revelado casos de encubrimientos sistemáticos. Uno de los casos más impactantes fue el del obispo Roger Vangheluwe, quien admitió en 2010 haber abusado de su sobrino durante 13 años. Vangheluwe no fue destituido por Francisco hasta este año, una medida tomada justo antes de la visita papal.

En respuesta a las duras palabras del primer ministro, Francisco reconoció la vergüenza de la Iglesia, afirmando que el abuso es una «humillación» y que la Iglesia debe avergonzarse y pedir perdón. Aunque insistió en que la institución ha implementado programas de prevención y escucha a las víctimas, muchos críticos y víctimas creen que se debe hacer más, incluyendo programas de reparación para compensar a los sobrevivientes.

Otro escándalo abordado fue el de las «adopciones forzosas», en las que madres solteras fueron obligadas a dar a sus hijos en adopción en un proceso controlado por la Iglesia belga entre el final de la Segunda Guerra Mundial y la década de 1980. Muchas de esas adopciones fueron irregulares, y las madres a menudo no pudieron ni siquiera ver a sus bebés antes de que fueran llevados por monjas. Francisco expresó su pesar por esas prácticas, señalando que muchas personas en la época creían que estaban haciendo algo bueno para las madres y los niños, aunque admitió que esas acciones causaron sufrimiento.

El papa se reunirá en privado con algunas víctimas, quienes han solicitado reparaciones y apoyo para la terapia de por vida que muchos necesitan debido a los traumas sufridos.

Articulos de su interés
- Publicidad -

Lo Más Leido

- Publicidad -

Lo Más Reciente