La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a escalar con fuerza este jueves luego de que Moscú enfrentara uno de los mayores ataques con drones registrados sobre su territorio desde el inicio del conflicto.
Las operaciones aéreas sufrieron interrupciones, una importante instalación petrolera resultó alcanzada y varias zonas de la capital rusa reportaron incendios y columnas de humo visibles desde distintos puntos de la ciudad.
El episodio representa uno de los golpes más importantes dirigidos recientemente hacia infraestructura estratégica cercana al centro político y económico ruso.
Ataque golpea infraestructura clave de combustible
Uno de los principales focos de emergencia se produjo en la refinería MNPZ, ubicada en el distrito de Kapotnia, una instalación considerada esencial para el suministro energético de Moscú.
Imágenes difundidas desde distintos sectores mostraron llamas y densas columnas de humo negro elevándose sobre el sur de la ciudad.
Las autoridades rusas calificaron la operación como un ataque «a gran escala», aunque inicialmente no ofrecieron detalles concretos sobre el alcance de los daños materiales.
La instalación tiene una relevancia estratégica considerable debido a que abastece una parte importante de las necesidades de combustible de la capital rusa.
Aeropuertos afectados y cientos de pasajeros impactados
Las consecuencias también se trasladaron al sistema aéreo.
Los principales aeropuertos moscovitas suspendieron temporalmente operaciones y cientos de vuelos sufrieron retrasos o cambios de programación.
El aeropuerto Sheremétievo, uno de los más importantes del país, activó protocolos de seguridad y trasladó pasajeros a zonas protegidas mientras se desarrollaba la emergencia.
Las autoridades aeronáuticas rusas han endurecido recientemente medidas preventivas relacionadas con aeronaves ligeras y drones civiles, especialmente después de varios incidentes ocurridos durante eventos internacionales celebrados en territorio ruso.
Zelenski insiste en aumentar la presión sobre Moscú
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, aseguró que este tipo de operaciones buscan aumentar el costo que la guerra genera dentro del propio territorio ruso.
Desde Kiev sostienen que las instalaciones energéticas forman parte de objetivos estratégicos debido a su importancia para el funcionamiento económico y militar del país.
Las autoridades ucranianas han descrito estas acciones como una forma de presión de largo alcance, especialmente en momentos donde los esfuerzos diplomáticos para detener la guerra atraviesan dificultades.
La guerra también llega a la vida cotidiana rusa
Aunque los combates continúan concentrándose principalmente dentro de territorio ucraniano, los ataques con drones durante los últimos meses han comenzado a generar efectos visibles entre la población rusa.
Las interrupciones aéreas, restricciones en espacios urbanos y nuevas medidas de seguridad han modificado parte de la rutina cotidiana en distintas ciudades.
Rusia también respondió con nuevas operaciones militares durante las últimas horas.
Según autoridades ucranianas, fuerzas rusas lanzaron más de 200 drones y varios misiles balísticos durante la noche y la madrugada, manteniendo un intercambio constante de ataques entre ambos países.
Más de cuatro años después del inicio de la ofensiva militar iniciada en febrero de 2022, el conflicto continúa siendo el enfrentamiento más devastador registrado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial y sigue afectando tanto escenarios militares como civiles.


