Este domingo 21 de noviembre, el Gobierno francés declaró emergencia por la COVID-19 a través de su portavoz, Gabriel Attal. El alto funcionario anunció el fulgurante comienzo de la quinta ola de contagios de coronavirus en el país, aunque considera que todavía existe cierto margen de maniobra antes de endurecer las medidas de restricción.
“La quinta ola ha comenzado como un rayo”, avisó Attal en una entrevista conjunta con Europe1, Cnews y Les Echos. “El aumento de casos se ha disparado un 80% en una semana y la tasa de incidencia ha tardado menos de siete días en pasar de 100 casos (a siete días por 100.000 habitantes) a 164″, añadió.
“Todos estos elementos subrayan el vigor con el que se ha reanudado la epidemia”, lamentó el portavoz en un momento en que el país registra del orden de 20.000 nuevos casos diarios y en torno al medio centenar de decesos adicionales todos los días.
Con todo, Attal ha considerado que Francia cuenta con mecanismos de defensa como el alto porcentaje de vacunados en comparación a otros países europeos (más del 70% de la población).
Attal ha indicado que el Gobierno francés está pendiente de la incidencia a la hora de trazar nuevas estrategias en la lucha contra la pandemia —en particular cuando acaban de abrir las estaciones de esquí tras un aciago año 2020— y ha planteado la tasa de 200 contagios a siete días por cada 100.000 habitantes como ‘línea roja’.
“Hoy estamos en 164, pero lo más probable es que superemos los 200 en los próximos días. Llegado el caso, se buscarán soluciones a nivel local para implementar estas medidas de la manera más sencilla posible”, apuntó.


