El huracán Helene, que tocó tierra en la costa sureste de Estados Unidos como un peligroso ciclón de categoría 4, se degradó este viernes 27 de septiembre a tormenta tropical mientras avanza hacia el interior de Georgia, según informó el Centro Nacional de Huracanes (NHC).
Aunque ahora es menos potente, Helene dejó a su paso un saldo trágico: tres personas fallecidas, dos en Georgia y una en Florida. El gobernador de Georgia, Brian Kemp, confirmó las muertes y advirtió a los habitantes del estado que se preparen para más impactos del ciclón. En Florida, el gobernador Ron DeSantis reportó la muerte de un conductor en Tampa.
Al llegar a la costa noroeste de Florida, la tormenta golpeó la región de Big Bend con vientos de hasta 225 km/h, cerca de la ciudad de Perry, causando marejadas ciclónicas y la evacuación de miles de personas. Las consecuencias han sido severas, con dos millones de hogares y negocios sin electricidad en Florida y Georgia.
Los vientos también provocaron tornados en Georgia, donde un hombre y una mujer perdieron la vida al ser arrastrado su remolque. En Florida, las ciudades alrededor de la bahía de Tampa sufrieron inundaciones que dejaron muchas carreteras intransitables.
A pesar de las advertencias, algunas personas como Patrick Riickert, de Crawfordville, optaron por no evacuar. Riickert confió en su fe y en que su hogar resistiría, como lo hizo durante el huracán Michael en 2018. Mientras tanto, otros residentes buscaron refugio en zonas más seguras, como David Wesolowski, quien trasladó a su familia a un área elevada.
El huracán también causó daños significativos en la península de Yucatán, México, antes de llegar a los Estados Unidos. La tormenta sigue desplazándose hacia el norte, afectando a varios estados y generando inundaciones, deslizamientos de tierra y cortes de energía.


