El caso del obispo emérito de Brujas, Roger Vangheluwe, ha sido durante años un símbolo de la doble moral y la disfunción dentro de la Iglesia Católica frente a los casos de abuso sexual. A pesar de que las acusaciones salieron a la luz en 2010, Vangheluwe fue permitido retirarse discretamente, mientras persistía una grabación que evidenciaba la solicitud de su superior, el cardenal Godfried Danneels, para que una de las víctimas guardara silencio hasta que el obispo se retirara.
El anuncio de que el Papa Francisco ha degradado a Vangheluwe al estado laico llega meses antes de una visita programada del pontífice a Bélgica, donde el caso habría representado una distracción incómoda y problemática.
Vangheluwe, quien ahora tiene 87 años, se convirtió en un personaje infame a nivel internacional en 2010, cuando se reveló que había abusado de su joven sobrino durante años, primero como cura y luego como obispo. Posteriormente, admitió haber abusado de otro sobrino, minimizando sus acciones como un «jueguito» sin «sexo violento».
A pesar de reconocer sus crímenes, se le permitió retirarse dos años antes de lo habitual, sin enfrentar sanciones. Esto evidenció la reticencia de la Santa Sede a castigar a los prelados a pesar de sus confesiones de delitos sexuales.
La embajada del Vaticano en Bélgica informó que «nuevos elementos graves» surgieron en los últimos meses, justificando la reapertura del caso. Aunque no se especificó la naturaleza de esta nueva información, los obispos belgas expresaron públicamente su frustración ante la falta de acción del Vaticano.
En septiembre, el obispo de Amberes, Johan Bonny, reveló que durante años habían solicitado al Vaticano apartar a Vangheleuwe del sacerdocio, sin recibir respuesta.
Después de escuchar la defensa de Vangheluwe, el Papa Francisco decidió aceptar la recomendación de degradarlo al estado laico. Esta medida, la más grave que puede imponer el Vaticano, implica que el exprelado ya no puede ejercer como sacerdote.
Sin embargo, para las víctimas y sus defensores, esta medida tardía no constituye justicia. Lieve Halsberghe, abogada de las víctimas, la calificó como una «farsa de relaciones públicas», destacando que el Vaticano actuó presionado por los obispos belgas y que Vangheluwe, a pesar de las pruebas en su contra, nunca fue procesado penalmente debido a la prescripción de sus acciones.
El caso Vangheluwe ha sido un punto de inflexión en Bélgica, donde la abrumadora mayoría de la población es católica. Las revelaciones sobre abusos sexuales por parte del clero llevaron a la creación de una comisión especial que documentó numerosos casos de abuso y suicidios entre las víctimas.
El escándalo aún continúa, con el parlamento belga llevando a cabo audiencias sobre los abusos y manifestaciones en contra frente a la casa de retiro donde residió Vangheluwe.


