miércoles, 22 julio 2026
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A sus 82 años logró cambiar una ley: ahora los hogares para adultos mayores podrán servir alcohol en Minnesota

La lucha de una mujer de 82 años que terminó modificando una ley sobre el consumo de alcohol en residencias para adultos mayores

Una residente de 82 años consiguió modificar una legislación en el estado de Minnesota, Estados Unidos, luego de impulsar una campaña para permitir que los hogares para adultos mayores puedan ofrecer bebidas alcohólicas durante actividades especiales sin necesidad de obtener una licencia de venta.

La protagonista de esta historia es Anita LeBrun, quien vive en el centro para adultos mayores Amira Choice Champlin. Su iniciativa surgió en 2025, cuando la residencia recibió una advertencia de las autoridades estatales por haber servido champán durante una celebración organizada tras la remodelación de las instalaciones.

Para LeBrun, la medida carecía de sentido. Consideró que prohibir este tipo de actividades limitaba innecesariamente la autonomía de los residentes y decidió impulsar un cambio en la legislación estatal.

Una campaña que terminó cambiando la ley

Tras varios meses de gestiones y respaldo de distintos sectores, la propuesta fue aprobada y la nueva normativa entró en vigor en julio.

Conocida popularmente como la ley de la «Hora Feliz de los Abuelos», la reforma permite que los hogares para adultos mayores sirvan bebidas alcohólicas a residentes e invitados durante eventos sociales o celebraciones especiales, sin tener que tramitar una licencia para la venta de alcohol.

La aprobación fue celebrada junto al gobernador de Minnesota, Tim Walz.

«Estoy muy orgullosa porque todo el mundo está muy entusiasmado», declaró LeBrun en declaraciones recogidas por la BBC.

La libertad, pero con medidas de seguridad

Aunque la legislación flexibiliza las restricciones, los centros de atención deberán mantener protocolos para proteger a sus residentes.

Las autoridades de Amira Choice Champlin explicaron que el consumo estará limitado a un máximo de dos bebidas por persona durante cada actividad, con el objetivo de reducir riesgos de caídas, accidentes u otras complicaciones asociadas al consumo de alcohol en personas mayores.

La norma aplica únicamente durante eventos organizados por las residencias y no modifica las regulaciones relacionadas con la venta comercial de bebidas alcohólicas.

«Envejecer no significa perder derechos»

El gobernador Tim Walz respaldó la iniciativa al considerar que las personas mayores deben conservar libertades que han ejercido durante toda su vida.

«Envejecer no debería significar renunciar a las tradiciones y libertades de las que uno ha disfrutado durante toda la vida», manifestó el mandatario tras la entrada en vigor de la legislación.

LeBrun compartió ese mismo criterio y afirmó que vivir en una residencia para adultos mayores no debería implicar menos derechos que los del resto de la población.

«El hecho de que seamos mayores y vivamos en una residencia de ancianos no significa que debamos tener menos libertades que los demás», expresó.

La historia de Anita LeBrun ha recibido amplia atención internacional y ha reabierto el debate sobre la autonomía de las personas adultas mayores, así como sobre el equilibrio entre garantizar su seguridad y respetar su capacidad para tomar decisiones sobre aspectos cotidianos de su vida.

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