Los estudiantes que sean sorprendidos vapeando, fumando o ingiriendo alcohol enfrentarán sanciones más severas y, además, serán separados de las aulas por 15 días naturales. Así lo confirmó este jueves el ministro de Educación Pública, Leonardo Sánchez, tras dar a conocer los preocupantes resultados de la última encuesta nacional del IAFA sobre consumo de drogas en población colegial.
La medición arrojó un dato inquietante: el 12% de los adolescentes consultados reconoció haber fumado cigarros, tabaco o vapeadores en el último mes, cifra que triplica el 4% reportado apenas un año antes. Este aumento encendió las alarmas en el MEP y en el Ministerio de Salud.
Castigos más fuertes y acompañamiento obligatorio
Con la reforma propuesta al Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes, los estudiantes sorprendidos con estas prácticas recibirán 20 puntos en la nota de conducta —al tratarse de una falta grave— y quedarán suspendidos del sistema educativo durante dos semanas. Durante ese tiempo, deberán recibir atención profesional para comprender los riesgos del consumo.
Hasta ahora, las sanciones eran menores, con rebajas de entre 11 y 19 puntos y medidas correctivas como la obligación de reparar daños o realizar actividades educativas.
Los vapeadores, bajo la lupa
El anuncio se sustentó en los hallazgos de un estudio del Inciensa, que analizó 78 vapeadores y 25 líquidos de recarga con tecnología de punta. El resultado fue alarmante: 50 sustancias dañinas fueron detectadas, incluyendo concentraciones de nicotina hasta tres veces superiores a los valores recomendados internacionalmente.
En un dispositivo etiquetado como “Blueberry Ice” se identificaron 24 compuestos distintos, lo que llevó a la ministra de Salud y vicepresidenta, Mary Munive, a lanzar una dura advertencia: “Son venenos con sabor a chicle y olor a Chica Fresita”.
Factores familiares y prevención
Munive también llamó la atención sobre el papel de los hogares. Según la encuesta, la falta de involucramiento parental —como no revisar tareas, no atender preocupaciones o desconocer qué hacen los hijos en su tiempo libre— aumenta el riesgo de dependencia.
La jerarca instó a los padres a hacer una “reflexión más profunda” e involucrarse más en la vida de sus hijos.
Un fenómeno en edades cada vez más tempranas
El estudio reveló que la mayor incidencia en el uso de vapeadores ocurre entre adolescentes de 13 y 14 años, aunque incluso menores de 12 años ya figuran entre los consumidores. Además, solo 1 de cada 5 estudiantes consultados expresó interés en reducir su consumo.
Una batalla legislativa pendiente
Munive recordó que ya había promovido una reforma legal para regular los vapeadores, bajo el expediente 24.624, pero el proyecto fue archivado en junio. No obstante, adelantó que insistirá en reactivar la iniciativa en la Asamblea Legislativa, ya sea en sesiones ordinarias o extraordinarias.
Mientras tanto, la Caja Costarricense de Seguro Social reportó hasta el 30 de junio 42.267 atenciones médicas relacionadas con complicaciones por vapeo, una cifra que refleja la magnitud del problema.
*Con información de Teletica.com.


