La Navidad no debería medirse por el valor de un regalo ni por lo material que se pueda ofrecer. Su verdadero significado está en algo mucho más simple y profundo: compartir tiempo con quienes amamos mientras los tenemos en vida. Poder abrazar, dar un beso sincero, sentarse a conversar, compartir un tamal, reírse juntos o disfrutar una tertulia es, en esencia, lo que le da sentido a estas fechas.
Es cierto que no todas las familias viven la Navidad de la misma forma. Algunas pueden reunirse y celebrar; otras, lamentablemente, enfrentan ausencias, dificultades o pérdidas. Justamente ahí es donde nace la reflexión. El 25 de diciembre es una oportunidad para agradecer a Dios por lo que tenemos, por las bendiciones diarias y por las personas que hoy aún nos acompañan.
Valore a ese familiar que está a su lado, porque muchos desearían tener la posibilidad de compartir un momento más y ya no pueden. Ese es el verdadero valor de la Navidad: la vida, la presencia y el amor compartido.
Bendiciones para todos,
de parte de la empresa de vallas de Costa Rica.
Somos Román Megavallas.


