Más allá de la derrota, el técnico señala un dilema que condiciona todo el torneo.
La derrota 1-0 ante Club Sport Cartaginés en el estadio José Rafael “Fello” Meza dejó más que un traspié para Liga Deportiva Alajuelense. El resultado confirmó un inicio incómodo en el Torneo de Clausura 2026 y puso sobre la mesa un problema que, según su entrenador, trasciende lo estrictamente futbolístico.
Con apenas dos puntos de nueve posibles, la Liga no solo sigue sin ganar, sino que tampoco ha logrado reflejar la solidez que la llevó a dominar buena parte del segundo semestre de 2025. En Cartago, el equipo manudo mostró dificultades para sostener la posesión, escasa profundidad ofensiva y desconexiones que rompieron cualquier intento de control del partido.
“No estoy inquieto, estoy ocupado”
Tras el compromiso, Óscar Ramírez optó por un discurso medido, pero cargado de mensaje. “No estoy inquieto, estoy ocupado”, señaló el técnico, dejando claro que el diagnóstico ya está hecho puertas adentro y que el margen de maniobra empieza a reducirse conforme avanzan las jornadas sin victorias.
Ramírez evitó excusas y apuntó a una descompensación natural del equipo luego de un semestre exigente y con poco tiempo de preparación. “Hemos tenido poco espacio para entrenar lo que queremos. El campeonato nos obliga a competir, recuperar y volver a competir”, explicó, describiendo un ciclo que, a su juicio, condiciona directamente el rendimiento.
La agenda como factor estructural
El entrenador puso énfasis en la programación del torneo. Alajuelense ha disputado partidos cada tres días en este arranque, sin el margen que otros equipos han tenido para ajustar conceptos tácticos y automatismos.
“Nosotros jugamos, recuperamos, estudiamos el partido y volvemos a jugar. ¿Cómo hago para trabajar?”, cuestionó Ramírez, dejando en evidencia que su preocupación va más allá de una derrota puntual y apunta a un problema estructural de planificación y carga competitiva.
Un partido que reflejó el momento
En la cancha, Cartaginés fue más ordenado, manejó mejor los tiempos y supo capitalizar su momento. El gol de Juan Gaete al minuto 87 selló un partido en el que la Liga pasó largos tramos defendiendo y reaccionando, sin imponer condiciones ni generar el volumen ofensivo que se espera de un plantel campeón.
La imagen rojinegra contrastó con su discurso histórico de protagonismo y control, un detalle que no pasa desapercibido en un torneo corto y de alta exigencia.
Un reto inmediato sin margen de espera
El calendario no concede respiro. Este sábado, Alajuelense volverá a enfrentar a Cartaginés, ahora en el Alejandro Morera Soto, en un partido que ya no representa solo tres puntos, sino una oportunidad para romper la inercia, alinear discurso y rendimiento, y recuperar confianza.
El dilema está planteado: competir sin pausa, recuperar sin tiempo y volver a competir. En ese ciclo acelerado, la Liga busca reencontrarse antes de que el Clausura 2026 empiece a marcarle definitivamente el paso.


