El reciente título nacional de la Liga Deportiva Alajuelense no solo desató celebraciones en el manudismo, sino que también abrió un intenso debate mediático. Más allá del resultado en la cancha, un editorial televisivo terminó robándose parte del protagonismo y provocó reacciones dentro del propio gremio periodístico deportivo.
El punto de partida fue un comentario realizado por Jorge Martínez, director de deportes de Teletica, quien aprovechó la consagración rojinegra para dedicar palabras poco habituales al entrenador Óscar Ramírez. El mensaje, cargado de reflexión y elogios, se alejó del análisis táctico tradicional y se enfocó en el liderazgo sereno del técnico, resaltando valores como la sencillez, el trabajo silencioso y la ausencia de protagonismos personales.
Las declaraciones no pasaron desapercibidas. En distintos espacios deportivos se interpretaron como un llamado de atención a los modelos de dirección más confrontativos que han predominado en el fútbol nacional en los últimos torneos. Para algunos, fue un mensaje directo; para otros, una simple reflexión desde la experiencia.
Quien decidió poner el tema sobre la mesa fue Josué Quesada, durante su espacio de opinión en TD Más. Fiel a su estilo frontal, Quesada analizó el discurso de su colega y dejó claro que, aunque no puede asegurar que existiera una indirecta explícita, sí percibe una contraposición evidente con ciertos liderazgos recientes en el balompié local.
Desde su lectura, el mensaje de Martínez encaja como una especie de antítesis frente a estilos más duros, especialmente los asociados al Club Sport Herediano en etapas recientes.
Aun así, Quesada fue cuidadoso en matizar su postura. Reconoció que esos métodos también han dado resultados y que forman parte del abanico de estilos válidos dentro del fútbol. Sin embargo, destacó que la propuesta de Ramírez representa una bocanada de aire distinto: un liderazgo más humano, cercano y, para muchos, hasta entrañable.
En su análisis, el comunicador subrayó que el éxito no siempre está ligado al ruido ni a la confrontación constante. Para él, el “Machillo” demostró que se puede ganar apelando a la calma, a la coherencia y a una conducción que privilegia el trabajo colectivo por encima del ego. Una lectura que, más allá de colores y rivalidades, terminó alimentando una conversación más profunda sobre cómo se lidera dentro y fuera de la cancha en el fútbol costarricense.


