El primer tiempo de la final entre Alajuelense y Saprissa dejó una postal para la historia y un marcador completamente abierto. Justo cuando el descanso parecía llegar con ventaja rojinegra, un destello individual cambió el guion del partido.
Alajuelense había logrado tomar el control del marcador al minuto 25, cuando Ronaldo Cisneros se impuso en el juego aéreo y conectó de cabeza un centro preciso de Ronald Matarrita, desatando la euforia en el estadio Alejandro Morera Soto y reforzando la ilusión manuda por alcanzar la ansiada corona 31.
Durante buena parte del primer tiempo, la Liga manejó el trámite con orden y solidez defensiva, mientras Saprissa buscaba espacios sin demasiada claridad. Todo apuntaba a un cierre favorable para los locales, hasta que apareció el momento que cambió la narrativa.
En tiempo de reposición, al 45+6, Kenay Myrie se elevó dentro del área y, con una espectacular chilena, firmó un golazo que decretó el 1-1 y dejó sin reacción a la defensa rojinegra. Una anotación que no solo igualó el marcador, sino que también impactó anímicamente el desarrollo del partido.
Con el empate al descanso, la final entra en una etapa decisiva. Restan 45 minutos para definir al campeón o, en su defecto, forzar tiempos extra en un duelo que ya demostró que cualquier descuido puede marcar la diferencia. El título sigue en el aire y la tensión está garantizada.


