El regreso de Marcos Escoe a la primera división con el Deportivo Saprissa no fue el soñado. Todo lo contrario: su carta de presentación quedó marcada por un error infantil que generó la inmediata reacción negativa de la afición morada, de la prensa y de las redes sociales.
En el encuentro ante Guadalupe, Escoe tuvo una oportunidad clara frente al arco rival. El atacante fue habilitado en solitario y remató directo al cuerpo del guardameta Alejandro Peláez. Hasta ahí, la jugada parecía concluir como una ocasión desperdiciada. Sin embargo, lo que vino después fue lo que desató la polémica.
El rechace del portero quedó en juego, pero Escoe, en lugar de seguir la jugada, se quedó lamentando su fallo, desentendiéndose por completo del balón. Peláez tuvo así el tiempo suficiente para reaccionar y recuperar la esférica sin presión alguna.
La falta de concentración del jugador fue evidente, y no pasó desapercibida ni para los seguidores en redes sociales ni para quienes asistieron a “La Cueva”, donde el atacante fue duramente abucheado.
El comentarista Gustavo López no se guardó nada al analizar la acción. “Si usted tiene un hijo en una escuela de fútbol, es lo primero que le dicen, no tenés que perder de vista el balón nunca, la jugada no concluye hasta que termina, hasta que termina. Es un grave error de concentración del jugador saprissista”, sentenció.
El error de Escoe, considerado por muchos como de «escuela de fútbol», refleja la importancia de mantener la atención plena en cada jugada, sin dar por muerta ninguna acción. Su falta de reacción ha sido catalogada como un descuido imperdonable en un jugador profesional.
Ahora, Escoe tendrá que trabajar no solo en mejorar su rendimiento dentro del terreno de juego, sino también en recuperar la confianza de una afición que no perdona errores tan básicos, especialmente en un club con la exigencia histórica del Saprissa.
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