«Querido amigo:
Hace poco más de 73 años, un valiente hombre abolió el ejército de este pedacito de tierra que hoy visitas y a pesar de que un día juré defender mi bandera y dar mi vida por ella si fuera necesario, también es verdad que no tengo ni la más mínima idea de lo que eso significa, porque salir del hogar para ir a la guerra nunca fue siquiera un escenario posible. ¡Realmente me impresiona lo valiente que es tu gente! Mi admiración y profundo respeto para vos y para ellos!
Otro gran hombre nacido en esta nación declaró la «neutralidad perpetua», una clara evidencia de la profunda fidelidad y vocación por la paz inherente a la idiosincrasia de nuestro pueblo. Aún cuando nos declaramos neutrales en los conflictos armados internacionales, lamentamos profundamente lo que está pasando en tu país y rogamos por el alto al fuego.
Dejame regalarte:
Una pluma, para que siempre recordés que nosotros, los pilotos, somos los únicos que entendemos porqué los pájaros cantan mientras vuelan.
Aretes, para que cuando regreses a casa le digas a tu esposa lo muy hermosa que se ve.
Un lapicero, así si alguien quisiera “firmar la paz”, tienes uno a mano para ofrecerle.
Chocolates, ¿a quién no le gustan los chocolates?
Café costarricense para que cuando esto pase, puedas compartir con tus seres queridos una deliciosa y caliente taza de café.
Un avión en miniatura de la línea aérea más importante que ha tenido Costa Rica. La librea del avión que hoy volaste lleva los colores de tu bandera, tengo el honor de regalarte uno que luce la mía.
Una canción costarricense muy conocida dice “Soy tico porque cada vez que encuentro a un amigo forastero, le demuestro mi calor… Soy tico y si eso no te dice nada, yo te mostraré mi patria dame la oportunidad”. Mi último regalo para vos, mi querido amigo, es un fuerte abrazo y mis más sinceros deseos de paz”.


