El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas y, en Costa Rica, es casi un ritual nacional. Pero más allá del gusto y la costumbre, distintos estudios científicos han puesto la lupa sobre lo que ocurre en el cuerpo masculino cuando se consume café de forma moderada después de los 40 años, una etapa en la que el metabolismo, la energía y la concentración empiezan a cambiar.
Lejos de ser solo un “levantamuertos” para arrancar el día, el café contiene compuestos bioactivos que pueden aportar beneficios concretos a la salud, siempre y cuando se consuma con criterio y sin excesos.
Más energía y mejor enfoque mental
Uno de los principales efectos del café está relacionado con la cafeína, una sustancia estimulante que actúa directamente sobre el sistema nervioso. Según explica la psiconutricionista Sonia Lucena, la cafeína bloquea los receptores de adenosina, una molécula asociada a la sensación de cansancio. Al hacerlo, aumenta la actividad de neurotransmisores como la dopamina, lo que se traduce en mayor estado de alerta, mejor concentración y un ánimo más estable.
En hombres mayores de 40 años, este efecto puede ser especialmente útil, ya que es una etapa en la que muchas personas reportan menor energía mental, fatiga más frecuente o dificultades para mantener la atención durante largas jornadas laborales.
Impacto en el rendimiento físico y cognitivo
Especialistas en nutrición y salud coinciden en que el consumo moderado de café puede mejorar el rendimiento físico y cognitivo. Esto resulta relevante en una etapa de la vida en la que el cuerpo ya no responde igual que a los 20 o 30 años.
Además, instituciones como la Clínica Mayo han señalado que el café, dentro de una dieta equilibrada, se asocia con beneficios a largo plazo en la salud cerebral, incluyendo una posible reducción del riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
¿Cuánto café es recomendable?
La clave, como en casi todo, está en la moderación. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) establece que un consumo seguro de cafeína para adultos sanos es de hasta 400 miligramos al día, lo que equivale aproximadamente a entre dos y cuatro tazas de café, dependiendo de qué tan cargado sea.
Superar esa cantidad puede provocar efectos no deseados como nerviosismo, palpitaciones, insomnio o ansiedad, síntomas que suelen intensificarse con la edad.
El momento del día también importa
Otro detalle que los expertos destacan es el horario. En las primeras horas de la mañana, el cuerpo produce cortisol de forma natural, una hormona que ayuda a mantenerse despierto. Por eso, algunos especialistas recomiendan esperar entre 45 minutos y una hora después de despertarse antes de tomar la primera taza, para aprovechar mejor el efecto estimulante de la cafeína sin generar dependencia.
Un aliado, no una solución mágica
Aunque el café puede ser un apoyo para la energía, el estado de ánimo y la concentración después de los 40, los expertos insisten en que no sustituye hábitos fundamentales como una buena alimentación, actividad física regular y descanso adecuado.
Consumido con moderación y dentro de un estilo de vida saludable, el café puede convertirse en un aliado cotidiano para muchos hombres. Tomado en exceso o como parche para el cansancio crónico, puede jugar en contra. Como dicen los nutricionistas, no se trata de cuántas tazas se toman, sino de cómo y para qué se integran en la rutina diaria.


