jueves, 4 junio 2026
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Los dos hábitos cotidianos que más impulsan el cáncer en el mundo, según la OMS

Tabaquismo y alcohol, en la mira: la OMS insiste en que millones de casos de cáncer se pueden prevenir

Un nuevo análisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su brazo científico, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), vuelve a poner sobre la mesa un mensaje claro: buena parte de los diagnósticos de cáncer en el planeta están ligados a conductas que sí pueden modificarse.

El estudio, que recopiló datos del año 2022 en 185 países, concluye que alrededor del 37 % de los nuevos casos —unos 7,1 millones— se relacionan con factores prevenibles. En otras palabras, casi cuatro de cada diez diagnósticos podrían evitarse si se reducen ciertos riesgos.

El tabaco, el enemigo número uno

Entre los 30 factores analizados, el tabaquismo encabeza la lista. Según el informe, está asociado al 15 % de todos los nuevos casos de cáncer registrados en el mundo. No se trata únicamente del cáncer de pulmón, como muchas veces se cree.

La OMS detalla que las sustancias cancerígenas del tabaco ingresan al torrente sanguíneo y pueden afectar múltiples órganos. Tumores en la vejiga, el riñón, el hígado y el páncreas también guardan relación directa con el consumo de cigarrillos.

Los expertos recalcan que dejar de fumar reduce significativamente el riesgo, incluso en personas que han mantenido el hábito durante años. Además, la exposición al humo de segunda mano continúa siendo un problema de salud pública, pues incrementa el peligro para quienes no consumen tabaco.

Alcohol: riesgo sin “consumo seguro”

El consumo de bebidas alcohólicas aparece como otro factor determinante. Aunque representa un porcentaje menor que el tabaco —cerca del 3 % de los nuevos casos—, el impacto sigue siendo considerable a escala global.

El informe subraya que la relación entre alcohol y cáncer es proporcional: a mayor ingesta, mayor riesgo. No existe un nivel completamente seguro. El alcohol puede facilitar que sustancias cancerígenas penetren en las células y dañar tejidos en la boca, garganta, esófago, hígado y colon, entre otros.

La preocupación aumenta porque, según la OMS, el consumo viene en ascenso en varios países de ingresos medios y bajos, lo que podría traducirse en más diagnósticos en las próximas décadas.

“Causas que podemos controlar”

El estudio fue liderado por el doctor André Ilbawi, especialista de la OMS, quien enfatizó que por primera vez se logra dimensionar con claridad cuánto del riesgo global proviene de factores modificables.

El mensaje es doble. Por un lado, hay decisiones individuales que marcan la diferencia: dejar el cigarrillo, reducir o evitar el alcohol, mantener estilos de vida más saludables. Por otro, se requiere el respaldo de políticas públicas sólidas: regulación del tabaco y el licor, campañas educativas y acceso oportuno a información y servicios de salud.

Un llamado que también interpela a Costa Rica

En un país como Costa Rica, donde el sistema de salud enfrenta presiones crecientes por enfermedades crónicas, estos datos no son menores. Reducir factores de riesgo no solo impacta la calidad de vida de las personas, sino que también alivia la carga financiera y operativa sobre la seguridad social.

El informe de la OMS no plantea una fórmula mágica, pero sí deja claro que una parte importante del combate contra el cáncer empieza fuera de los hospitales: en las decisiones cotidianas y en las políticas que orientan el entorno en el que vivimos.

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