martes, 2 junio 2026
- Publicidad -

Estudio en EE. UU. revela que ciertos tipos de sangre tendrían mayor riesgo de infarto

Un reciente estudio impulsado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) volvió a poner sobre la mesa un tema que por años ha generado debate en la comunidad científica: la posible relación entre el grupo sanguíneo y el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

La investigación analizó más de 50.000 muestras de sangre y dio seguimiento durante siete años a una población adulta, principalmente en Irán, con el objetivo de identificar patrones de mortalidad y afecciones cardiovasculares asociadas a los distintos grupos sanguíneos.

Los resultados apuntan a que las personas con tipos de sangre A, B y AB —es decir, aquellas que no pertenecen al grupo O— presentan una mayor probabilidad de desarrollar problemas cardíacos en comparación con quienes tienen sangre tipo O.

Qué encontró el estudio

Según el análisis, las personas con grupos sanguíneos distintos al O mostraron un 15% más de riesgo de morir por enfermedades del corazón y un 9% más de probabilidad de fallecer por causas generales. Además, el mismo grupo evidenció una mayor incidencia de cáncer gástrico, con un aumento estimado del 55%.

El estudio fue liderado por el médico Arash Etemadi, quien explicó que estas diferencias podrían estar vinculadas a características biológicas propias de cada grupo sanguíneo, especialmente aquellas relacionadas con el metabolismo y la coagulación de la sangre.

Colesterol y coagulación: posibles explicaciones

Uno de los hallazgos que más llamó la atención de los investigadores fue que las personas con sangre tipo A tendían a presentar niveles más elevados de colesterol LDL, conocido popularmente como colesterol “malo”. Este factor es ampliamente reconocido como un detonante clave en el desarrollo de enfermedades coronarias.

Asimismo, el estudio sugiere que quienes no pertenecen al grupo O tienen una mayor tendencia a la coagulación sanguínea, lo que incrementa el riesgo de trombosis y, eventualmente, de infartos o accidentes cerebrovasculares.

No obstante, los especialistas subrayan que el tipo de sangre no debe interpretarse como un destino inevitable, sino como un elemento adicional dentro de un conjunto mucho más amplio de factores de riesgo.

El peso del estilo de vida sigue siendo determinante

Desde una perspectiva de salud pública, la Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que hábitos como una alimentación balanceada, la actividad física regular y el control del estrés pueden reducir hasta en un 30% el riesgo de enfermedades cardiovasculares, independientemente del grupo sanguíneo.

En ese sentido, los expertos coinciden en que la genética puede influir, pero no sustituye la importancia de llevar un estilo de vida saludable, evitar el tabaquismo y mantener un control médico periódico.

Cómo se clasifican los grupos sanguíneos

Los grupos sanguíneos se determinan por la presencia o ausencia de ciertos antígenos en los glóbulos rojos. En el sistema ABO existen cuatro tipos principales:

  • Grupo A: presenta antígeno A y anticuerpos contra el B.
  • Grupo B: presenta antígeno B y anticuerpos contra el A.
  • Grupo AB: posee ambos antígenos y no genera anticuerpos contra A ni B, por lo que puede recibir sangre de cualquier grupo ABO.
  • Grupo O: no tiene antígenos A ni B, pero sí ambos anticuerpos, lo que lo convierte en donador universal.

A esta clasificación se suma el factor Rh, positivo o negativo, que también influye en compatibilidad sanguínea y algunos procesos médicos.

Un llamado a mirar la salud de forma integral

Otras investigaciones han planteado que la inflamación crónica, ciertos patrones genéticos y el entorno social también podrían explicar por qué algunos grupos sanguíneos presentan mayor vulnerabilidad cardiovascular.

Estos hallazgos refuerzan la necesidad de abordar la salud del corazón desde una visión integral, que combine genética, hábitos diarios y acceso oportuno a servicios de salud, especialmente en países donde las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de muerte.

Articulos de su interés
- Publicidad -

Lo Más Leido

- Publicidad -

Lo Más Reciente