La forma correcta de almacenar los huevos sigue generando dudas entre consumidores y hasta en algunas cocinas domésticas. Aunque se trata de un alimento básico, su conservación influye directamente en la frescura, su vida útil y la seguridad alimentaria.
Los expertos coinciden en que, debido a su sensibilidad a bacterias como la salmonela, es fundamental manipularlos y almacenarlos adecuadamente. Cocineros profesionales y personas que trabajan en la industria alimentaria aplican métodos simples que ayudan a mantenerlos en buen estado por más tiempo.
Refrigeración: la recomendación principal
Un criador de pollos y productor de huevos, conocido en redes como @cobardesygallinas, explicó que la mayoría de los empaques ya incluyen una sugerencia clara: los huevos deben mantenerse refrigerados después de la compra.
Según detalló, las cocinas suelen ser demasiado cálidas, lo que acelera la descomposición del producto. Por eso, lo ideal es almacenarlos en frío.
Sin embargo, recomendó retirar los huevos del cartón en el que vienen antes de guardarlos. Estos empaques suelen acumular suciedad, restos de granja, huevos de insectos o bacterias que no deberían estar cerca de otros alimentos.
¿En qué parte del refrigerador?
Aunque muchos refrigeradores incluyen compartimentos especiales en la puerta, los especialistas consideran que ese no es el mejor lugar.
El movimiento constante al abrir y cerrar genera variaciones de temperatura que pueden afectar la calidad del huevo.
Lo más adecuado es colocarlos en un recipiente limpio y hermético, ubicado en la zona central del refrigerador, donde la temperatura es más estable.
¿Qué pasa si se guardan fuera de la nevera?
No existe una prohibición para almacenarlos a temperatura ambiente. Sin embargo, quienes optan por hacerlo deben saber que se reducirán sus días de frescura y aumentará el riesgo de contaminación si el ambiente es caluroso.
“Si los quieres tener afuera, hazlo, pero se van a conservar mejor en la nevera”, señaló el especialista consultado.
Evitar reutilizar cartones
Otra recomendación importante es no usar los cartones vacíos para manualidades ni para reciclarlos dentro del hogar. Por su exposición a ambientes poco higiénicos, estos empaques pueden contener microorganismos o insectos.


